Decenas de miles de trabajadores de Samsung —hasta 37.000 según las primeras estimaciones— se concentraron este jueves 23 de abril en el complejo industrial de Pyeongtaek (Corea del Sur) en una multitudinaria jornada de protesta previa a la convocatoria de huelga, según reportes de la prensa coreana y agencias internacionales. La movilización, celebrada en la planta de microchips más grande del planeta, echa un pulso a la dirección de la multinacional tecnológica ante la falta de acuerdo en la reforma del sistema de compensaciones. Según recoge Phone Arena, el sindicato mayoritario ha advertido que, de no cumplirse sus exigencias, iniciará un paro total de 18 días a partir del próximo 21 de mayo, lo que amenaza con desestabilizar la cadena de suministro tecnológica global en plena explosión de la demanda por la inteligencia artificial.

La principal demanda del sindicato, que ha triplicado su afiliación desde 2024 hasta superar los 90.000 miembros —dos tercios de la plantilla de Samsung en el país—, se centra en quitar el tope a los bonos de rendimiento, actualmente limitado al 50% del salario base. Los trabajadores exigen que el 15% del beneficio operativo de la compañía se destine a bonificaciones para la plantilla, además de un incremento del 7% en los salarios base. Por su parte, la dirección de Samsung ha rechazado estas cifras, ofreciendo un plan de bonos basado en el 10% del beneficio y fondos adicionales destinados exclusivamente a la división de memorias, una contraoferta considerada insuficiente por los representantes de los trabajadores.

El conflicto se ve agravado por la comparación material con su principal competidor, SK Hynix, que ya ha eliminado el tope de bonos en una reestructuración salarial que ha ensanchado la brecha de ingresos entre ambas plantillas. Choi Seung-ho, líder del principal sindicato en Samsung Electronics, ha señalado que el rápido crecimiento de la sindicalización responde a una exigencia de cambio estructural, advirtiendo de la fuga de ingenieros hacia rivales como Micron o Tesla por la pérdida de poder adquisitivo y la precariedad de los incentivos en Samsung.

A pesar de que la compañía registra beneficios históricos gracias al auge de la IA y el encarecimiento de las memorias RAM, la dirección justifica su negativa alegando "debilidad" en las ganancias previas del sector de chips. El co-consejero delegado de Samsung, Jun Young-hyun, dijo que la brecha salarial con la competencia "se reduciría con la recuperación del mercado", mientras la empresa ya ha amenazado con emprender acciones legales si la actividad sindical "compromete las operaciones críticas de seguridad". Frente a esto, los trabajadores denuncian que la automatización de las fábricas y el uso de subcontratas son herramientas utilizadas por la patronal para mitigar el impacto de las huelgas y debilitar la presión sindical.

Una huelga prolongada efectiva en las plantas de Samsung tendría repercusiones inmediatas y duraderas en el mercado internacional de semiconductores, afectando a fabricantes de dispositivos de todo el mundo. Mientras el precio del nuevo Galaxy S26 ha incrementado en 100 dólares para los compradores finales, la negativa de la multinacional a redistribuir las plusvalías obtenidas por la automatización y el auge tecnológico acerca a la logística internacional a una crisis de suministro. El sindicato ha reafirmado que el acuerdo depende exclusivamente de una reforma salarial que reconozca el papel de los trabajadores en los resultados extraordinarios del grupo.