El Gobierno de Trump reintroduce el pelotón de fusilamiento para acelerar las ejecuciones federales
El Departamento de Justicia amplía los métodos y agiliza los trámites internos para reducir el tiempo entre la condena y la ejecución de los presos.
El Departamento de Justicia de los Estados Unidos anunció este viernes la que reincorporará los pelotones de fusilamiento como método para aplicar la pena capital en el ámbito federal. Esta medida forma parte de una reestructuración de los protocolos de ejecución que busca, según el comunicado oficial del organismo recogido por CNN, "agilizar" la aplicación de la pena de muerte y revertir las políticas de la administración anterior, que había paralizado estos procesos.
"Entre las medidas adoptadas se encuentra la readopción del protocolo de inyección letal utilizado durante la primera administración de Trump", dictó el Departamento de Justicia en su declaración. El organismo especificó que la estrategia incluye "ampliar dicho protocolo para incluir métodos de ejecución adicionales, como el pelotón de fusilamiento", además de una reforma de los procesos administrativos internos diseñada específicamente para "acelerar los casos de pena de muerte".
Ya en vigor en cinco estados
El secretario de Justicia interino, Todd Blanche, justificó este incremento de la violencia institucional alegando que la gestión precedente "incumplió su deber de proteger al pueblo estadounidense al negarse a perseguir y aplicar la pena máxima". Según Blanche, bajo la dirección actual, el Departamento de Justicia "vuelve a hacer cumplir la ley". Actualmente, cinco estados ya permiten el uso de fusileros para ejecutar a personas condenadas; el caso más reciente ocurrió en marzo en Carolina del Sur, siendo la cuarta ejecución de este tipo desde los años 70.
La nueva directriz del Departamento de Justicia también tiene como objetivo "agilizar el proceso para solicitar sentencias de muerte". Este plan gubernamental pretende reducir drásticamente el número de años que transcurren desde que se dicta la sentencia hasta que se materializa la "muerte" del reo, eliminando las barreras temporales que hasta ahora dilataban la aplicación efectiva de la pena capital.