La Casa Blanca ha confirmado el desplazamiento de los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner a Islamabad este sábado para "retomar los contactos con Irán". El anuncio, realizado por la secretaria de prensa Karoline Leavitt, define estos encuentros como una fase "exploratoria" tras el fracaso de las rondas previas. Aunque la portavoz estadounidense afirmó que "fue Teherán quien solicitó la reunión", el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán ha desmentido tajantemente esta versión a través de la agencia Tasnim, calificándola de "mentira" y asegurando que "no hay ninguna reunión prevista" de carácter directo, por lo que sus observaciones serán transmitidas exclusivamente a través de los mediadores pakistaníes.

Mientras se sugieren aparentes "vías diplomáticas", el Departamento del Tesoro de EEUU ha anunciado que congelará 344 millones de dólares en activos de criptomonedas "vinculados a Irán" y ha impuesto sanciones a una refinería en China, además de a 40 empresas navieras y petroleros. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, declaró que la agencia busca "degradar sistemáticamente la capacidad de Teherán para generar y mover fondos", manteniendo un bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz que impide la salida de crudo, una medida que Irán exige levantar como condición indispensable para cualquier avance sustantivo.

En el plano militar, la tensión no remite pese a los movimientos diplomáticos. El portavoz del Ministerio de Defensa iraní, el general Reza Talaei-Nik, advirtió que una "parte significativa de las capacidades de misiles" del país persa "permanece sin usar", según recoge la agencia Tasnim. Esta declaración coincide con la reafirmación del control de la Guardia Revolucionaria sobre el Estrecho de Ormuz, el punto neurálgico por donde circula el 20% el suministro petrolero mundial. El impacto de este cierre forzado por la guerra de EEUU e Israel sigue manteniendo el precio del barril de Brent por encima de los 100 dólares, lo que supone un incremento de casi el 50% desde el inicio de las agresión militar el pasado febrero.

Paralelamente, la ofensiva israelí continúa golpeando el Líbano y la Franja de Gaza. En el sur del Líbano, los ataques de las fuerzas de ocupación israelíes han asesinado a seis personas este viernes, elevando la cifra total de víctimas mortales a 2.491 desde el 2 de marzo, según datos del Ministerio de Salud libanés recogidos por Al Jazeera. En Gaza, los bombardeos han acabado han matado al menos 12 palestinos. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha manifestado que sus tropas mantienen "plena libertad de acción" en territorio libanés, restando validez a la extensión de la tregua mientras prosigue la destrucción de infraestructuras civiles y el asesinato de periodistas y trabajadores de la ONU.

Por su parte, el Departamento de Estado de EEUU, a través de su asesor legal Reed Rubinstein, ha defendido la legalidad de la guerra contra Irán bajo el argumento de la "autodefensa" y el apoyo a su aliado israelí. Esta postura técnica busca eludir la necesidad de aprobación del Congreso antes de la fecha límite del 1 de mayo impuesta por la Ley de Poderes de Guerra. Mientras tanto, en Islamabad, fuentes diplomáticas citadas por Al Jazeera mantienen un "optimismo cauteloso" ante la posibilidad de un avance, aunque reconocen que la brecha es profunda: Washington exige la apertura total de las rutas comerciales mientras mantiene su bota sobre la economía iraní mediante sanciones y el secuestro de activos financieros.