Los salarios reales llevan 30 años estancados en el Estado español
El salario medio real apenas ha subido un 5% desde 1995 frente al 31% de la OCDE, mientras la presión fiscal sobre el trabajo alcanza máximos históricos.
La clase trabajadora del Estado español sufre una parálisis salarial crónica. Según el análisis de Kiko Llaneras para El País, los sueldos reales en el Estado español llevan tres décadas prácticamente congelados. Desde 1995, el salario medio real solo ha crecido un 5%, una cifra paupérrima comparada con el 31% de media en la OCDE, el 27% del Estado francés o el 22% de Alemania. Incluso países que partían de niveles inferiores, como Polonia, han logrado duplicar sus salarios en el mismo periodo.
Esta desconexión es especialmente sangrante si se observa la riqueza producida por la clase trabajadora del país: mientras los salarios se estancaban, el PIB per cápita aumentó un 46%. La mejora de la renta disponible en los hogares, de haberla, no ha venido de mejores nóminas, sino de una mayor intensidad laboral; es decir, las familias ganan más porque ahora trabajan más miembros por hogar, no porque el trabajo individual se pague mejor.
Inflación y presión fiscal sobre las rentas del trabajo
La situación se ha agravado desde 2015. Aunque el coste salarial nominal subió un 26%, una vez descontada la inflación y los impuestos, el trabajador medio tiene hoy un 5% menos de poder de compra que hace una década. Los factores principales de esta asfixia son:
- Progresividad en frío: Al no actualizarse los tramos del IRPF con la inflación, Hacienda se lleva un porcentaje mayor de sueldos que, en términos reales, no han ganado poder adquisitivo.
- Cuña fiscal en máximos: La diferencia entre lo que paga el empresario y lo que percibe el empleado (impuestos y cotizaciones) alcanzó el 41,4% en 2025, el nivel más alto en 25 años para todos los niveles salariales.
- Comparativa internacional: El Estado español se consolida entre los países con mayor presión fiscal sobre el trabajo de la OCDE, por encima de la media y de potencias como Reino Unido (32,3%) o EEUU (30,0%).
Brecha generacional
El informe destaca que no hay "progreso intergeneracional": los llamados "millennials" a los 30 años ganan un 16% menos de lo que ganaba la "Generación X" a su misma edad. Aunque la "Generación Z" ha entrado con algunas subidas del Salario Mínimo Interprofesional (+75% desde 2015), todavía no ha logrado batir los niveles de ingresos de las generaciones que les precedieron antes de las crisis sistémicas.
La conclusión de Llaneras es que ante la dificultad política de gravar el capital (que es móvil) o el patrimonio (que genera costes electorales), los Estados están recurriendo al factor trabajo como la "vía fácil" para financiar gastos crecientes derivados del envejecimiento, la pandemia y el rearme. Son los trabajadores, con sueldos de 1995, quienes están sosteniendo el incremento de la recaudación, no los empresarios, como repiten los habituales discursos liberales "anti-impuestos".