La extrema derecha alemana (AfD) ha alcanzado un máximo histórico de intención de voto, situándose como primera fuerza con un 27%, según los datos de la encuesta Forsa publicados este 28 de abril. El sondeo, realizado para los medios RTL y ntv, muestra cómo la AfD aventaja ya en cinco puntos a la alianza conservadora CDU/CSU (la Unión), que retrocede hasta el 22% tras perder dos puntos en apenas una semana. El auge de los fascistas se ve confirmado por otros indicadores como el panel INSA, que sitúa a la formación incluso en el 28%, consolidando un escenario de hegemonía de las posiciones más chovinistas, reaccionarias y anti-inmigración en el espectro político alemán.

El crecimiento de la AfD coincide con un hundimiento sin precedentes en la valoración del Canciller Friedrich Merz (CDU), quien encabeza la actual "gran coalición" junto al SPD. Según los datos de Forsa recogidos por medios como ZEIT y Handelsblatt, solo el 15% de la población se muestra satisfecha con el trabajo de Merz, mientras que un abrumador 83% rechaza su gestión. Este desgaste de la figura del Canciller inidica el fracaso de las políticas de la coalición gubernamental para contener el descontento social ante el deterioro de sus condiciones materiales en medio del desmantelamiento industrial, el plan de rearme, los recortes sociales y la perspectiva del restablecimiento del servicio militar obligatorio, entre otras cuestiones.

En el bloque de la izquierda parlamentaria, el Partido Socialdemócrata (SPD) continúa su sangría de apoyos y ha sido alcanzado por la socialdemocracia de izquierdas Die Linke, empatando ambas formaciones con un 12% de intención de voto. Mientras el SPD, socio en el Gobierno de Merz, se mantiene estancado, Die Linke experimenta un ligero ascenso de un punto, situándose al mismo nivel que el histórico partido de la izquierda del capital. Por su parte, Los Verdes (Grüne) se mantienen como tercera fuerza con un 15%, mientras que los liberales del FDP, con un 4%, quedarían fuera del Parlamento al no alcanzar el umbral mínimo del 5%.

La consolidación de la AfD como partido más votado en las encuestas, reportada por agregadores como dawum.de y wahlrecht.de, evidencia la ruptura del consenso político tradicional en Alemania. El aparato propagandístico de la ultraderecha ha logrado capitalizar la desafección existente hacia una gran coalición que prioriza las agendas de recortes y el gasto militar. Este escenario de ascenso de la reacción sitúa a la AfD en una posición de fuerza inédita para condicionar el futuro político e institucional de Alemania y Europa.