Millones de trabajadores toman las calles del mundo en el Primero de Mayo
Movilizaciones masivas contra la inflación, los recortes, la guerra y las políticas migratorias en México, Cuba y EEUU; en Turquía, la policía reprimió el intento de acceder a la plaza Taksim y dejó cientos de detenidos.
Millones de personas en decenas de países salieron a las calles este Primero de Mayo para conmemorar el Día Internacional de la Clase Trabajadora, en una jornada donde cobraron protagonismo las demandas salariales, la oposición a las guerras imperialistas —particularmente la agresión imperialista de EEUU e Israel en Oriente Medio y sus efectos sobre la inflación y los precios de la energía—, la defensa de los derechos de la clase obrera migrante y rechazo a reformas laborales regresivas. Las movilizaciones fueron especialmente masivas en América Latina, EEUU y Turquía, aunque también hubo protestas significativas en Europa, Asia y Oceanía.
América
En México, la Ciudad de México vivió una de las jornadas de mayor movilización del año, con al menos 13 marchas y cuatro concentraciones, lideradas por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y diversas centrales sindicales. Las manifestaciones partieron del Ángel de la Independencia por Paseo de la Reforma hacia el Zócalo, donde se instaló un plantón magisterial que afectó las principales vías de la capital. También hubo movilizaciones en estados como Oaxaca, Chiapas y Guerrero, todas ellas sin incidentes mayores, según reportaron las autoridades. En Cuba, cientos de miles de personas —estimaciones extraoficiales hablan de hasta 600.000— desfilaron en La Habana bajo el lema “La Patria se Defiende”. La marcha, encabezada por el presidente Miguel Díaz-Canel y el expresidente Raúl Castro, se trasladó al Malecón frente a la embajada de Estados Unidos por motivos de ahorro de combustible, en medio de una severa crisis energética agravada por el bloqueo estadounidense y las nuevas sanciones internacionales que Washington acaba de anunciar.
En el resto de América Latina, las protestas fueron multitudinarias en varios países. En Argentina, la Confederación General del Trabajo (CGT) movilizó a miles de personas en Buenos Aires contra la reforma laboral impulsada por el gobierno ultraliberal de Javier Milei. En Chile, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) organizó la primera gran movilización bajo el gobierno de ultraderecha de José Antonio Kast, con críticas a su política económica y laboral. En Bolivia, la Central Obrera Boliviana (COB) realizó un mitin en El Alto en medio de tensiones sindicales con el gobierno de Luis Arce. En Perú, la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) marchó en Lima contra la empobrecimiento de la clase obrera. También hubo movilizaciones en Costa Rica en defensa de la educación, las pensiones y los salarios, así como en Paraguay, Ecuador y Honduras. En Colombia, el presidente Gustavo Petro se hizo ver en la marcha en Medellín, en el sector de La Alpujarra, mientras que en Bogotá miles de personas se concentraron en la Plaza de Bolívar, el Parque Nacional y la Carrera Séptima, con demandas laborales y políticas por las reformas impulsadas por su propio gobierno. En Estados Unidos, miles de trabajadores se movilizaron bajo el paraguas de la coalición “May Day Strong” en ciudades como Los Ángeles, Chicago y Nueva York, desafiando el intento de revisionismo institucional por ocultar la historia del 1 de mayo, que surgió en Chicago en 1886. Las protestas combinaron la defensa de los derechos de los trabajadores migrantes —en medio de redadas masivas y deportaciones impulsadas por el gobierno de Donald Trump— con el rechazo a la inflación, los recortes fiscales para los ricos y la guerra contra Irán. Los organizadores convocaron un boicot bajo el lema No work, no school, no shopping. En Los Ángeles, cerca de 130 organizaciones participaron en la marcha principal, que puso el acento en la oposición a las políticas migratorias de la administración republicana.
Europa
Europa vivió una jornada de protestas generalizadas pero con menor intensidad que en América Latina. En Francia, miles de personas marcharon en París, Marsella y otras ciudades bajo lemas como “pan, paz y libertad”, con críticas a la inflación y a los efectos de la guerra sobre el coste de la vida. Hubo algunos enfrentamientos aislados con la policía. En el Estado español, más de un centenar de manifestaciones fueron convocadas por CCOO y UGT, con especial incidencia en Málaga y otras ciudades. También hubo movilizaciones de sindicatos minoritarios críticos y centrales sindicales nacionales catalanas, vascas y galegas, donde los trabajadores criticaron la pérdida de poder adquisitivo pese a la recuperación económica nominal y la guerra imperialista. Diferentes organizaciones del Movimiento Socialista, entre ellas la Coordinadora Juvenil Socialista, la Organització Juvenil Socialista, Euskal Herriko Kontseilu Sozialista y la Coordinadora da Mocidade Socialista también organizaron marchas multitudinarias, con afluencia especialmente alta de jóvenes en Madrid, Barcelona, València, Iruñea y Santiago.
En Grecia hubo movilizaciones nacionales masivas en Atenas, y en Noruega también se registraron protestas. La marcha principal de Alemania se produjo en Berlín, donde miles de trabajadores acudieron a las convocatorias de sindicatos, partidos políticos de izquierdas y organizaciones comunistas, que denunciaron el desmantelamiento industrial y el militarismo creciente en el país. Se registraron algunas cargas policiales durante las protestas, aunque lejos del nive de Turquía. El país euroasiático se vivió una intensa jornada en cuanto a represión: la policía de Estambul impidió por la fuerza el acceso de manifestantes a la plaza Taksim —lugar simbólico vetado para las concentraciones desde la represión de 2013— y dejó cientos de detenidos, con cifras que oscilan entre 370 y más de 575, según diferentes fuentes. También hubo enfrentamientos en Ankara.
África
En África, el Día Internacional de la Clase Trabajadora se celebró como día festivo en muchos países, aunque también hubo manifestaciones, marchas y eventos sindicales. El foco principal fueron los salarios estancados, costes crecientes de vida en alimentos, energía, transporte y salud, agravados por los impactos de la guerra contra Irán, el desempleo y condiciones laborales informales. En Marruecos, taxistas y conductores de autobuses protestaron en Casablanca con bocinazos y bloqueos parciales por el aumento del precio del combustible, mientras que sindicatos como la Moroccan Labor Union exigieron ajustes salariales ante la inflación. En Costa de Marfil, los trabajadores celebraron marchas en Abiyán. En Madagascar, hubo una manifestación festiva y una marcha en Antananarivo. En Camerún, decenas de sindicatos marcharon por el Boulevard May 20 exigiendo mejores condiciones laborales. En otros países como Nigeria, Kenia y Egipto, los eventos fueron más modestos o de carácter local. En general, las protestas en África fueron mayoritariamente tranquilas y sindicales, con menos confrontación que en Turquía, y vincularon las demandas laborales con crisis económicas locales como el alto desempleo en Sudáfrica y la inflación regional.
Asia
En Asia, destacaron las protestas en Filipinas (Manila), donde los manifestantes combinaron demandas salariales con el rechazo a la presencia militar estadounidense, así como movilizaciones en Corea del Sur, Australia e Indonesia. En el sur de Asia, el 1 de mayo se conmemoró con manifestaciones, marchas y mítines organizados principalmente por sindicatos, partidos de izquierda y organizaciones obreras. La clase trabajadora pidió salarios más altos, mejores condiciones laborales y oposición a políticas económicas, en medio de la inflación y costes energéticos disparados, derivados directamente de la guerra en Oriente Medio, puesto que la región ha sido la primera en notar el impacto. En India, se organizaron múltiples marchas en ciudades como Mumbai, Kolkata, Bangalore, Hyderabad y en estados como Kerala, Tamil Nadu, Rajasthan, Haryana e Himachal Pradesh, con participación de centrales sindicales y partidos de izquierda en movilizaciones descentralizadas pero visibles. En Pakistán, el Mazdoor Kisan Party (MKP) y el Punjab Rickshaw Union organizaron en Lahore una marcha de 23 kilómetros, una forma creativa y masiva de protesta que recorrió la ciudad. En Bangladés, el Workers’ Party of Bangladesh (WPB) y otras organizaciones obreras realizaron una marcha cerca del National Press Club en Daca. En Sri Lanka, hubo manifestaciones a gran escala en diferentes partes del país, incluyendo la capital Colombo, con participación del partido gobernante National People’s Power (NPP) y otras formaciones políticas. En toda la región, las movilizaciones fueron relativamente tranquilas y centradas en problemas locales como la precariedad laboral y la informalidad, con ecos internacionales de lucha salarial y por la paz, sin que se reportaran incidentes de represión a gran escala.
La jornada mundial volvió a demostrar que, pese a las diferencias nacionales o partidarias, el proletariado internacional sigue enfrentando los mismos problemas: salarios insuficientes, carestía de la vida, guerras que pagan con sus bolsillos y sus vidas, y gobiernos que priorizan el beneficio empresarial.