A primera vista, la apuesta del Gobierno español por la inteligencia artificial parece alinearse con el discurso comedido y tecnócrata pseudoliberal dominante en Bruselas: "innovación", "modernización" y una supuesta "IA ética al servicio de la ciudadanía". En ese sentido, la Estrategia Nacional de IA promete una tecnología que "ayude a resolver el reto demográfico", "impulse la reindustrialización verde y digital" y "mejore los servicios públicos". Pero cuando se baja al terreno de los contratos clasificados y las cláusulas de secreto oficial, este relato pomposo decae según aparecen sombras muy alejadas de la retórica progresista.

Mientras Moncloa anuncia fondos para supercomputadores y cátedras universitarias, una empresa estadounidense especializada en contrainsurgencia y vigilancia masiva ha ido ganando terreno en el corazón del Ministerio de Defensa español. Su nombre, Palantir, no es nuevo para quienes siguen la evolución del complejo militar-tecnológico mundial: nació con capital de la CIA, acumuló capital como contratista del Pentágono en las guerras de Irak y Afganistán, y hoy presume de asesorar al ejército israelí en su campaña genocida sobre Gaza. Sin embargo, su presencia en el Estado español ha pasado casi desapercibida ante la mayoría de la opinión pública, blindada por la invocación de la "seguridad nacional" y por opacos procedimientos burocráticos de contratación que han evitado cualquier competencia y escrutinio público.

Todo ello ocurre mientras el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acumula titulares en los que se presenta como el "azote" de los grandes poderes tecnológicos. "Deja que los tecno-oligarcas ladren, Sancho, es señal de que cabalgamos", espetó en su cuenta de X, parafraseando a Don Quijote. En otras intervenciones ha denunciado a los "amos del algoritmo que amenazan la democracia", ha prometido "regular las plataformas digitales para proteger a la infancia" y ha asegurado que su ejecutivo "no se arrodillará" ante el capitalismo de vigilancia. La contradicción no podría ser más evidente: mientras Sánchez se fotografía con directivos de Amazon para presumir de inversiones millonarias en centros de datos en Aragón, su Ministerio de Defensa abre la puerta de par en par a una corporación cuyo fundador, Peter Thiel, es un destacado donante de Donald Trump, un declarado admirador de las técnicas de control de masas e ideólogo de un manifiesto calificado como "abiertamente fascista".

Estos contratos millonarios que el ministerio presidido por Margarita Robles ha firmado con la filial española de Palantir –y la posterior explosión de facturación de la compañía– han sido destapados por investigaciones periodísticas que, poco a poco, van dibujando un mosaico de opacidad, intereses privados y decisiones políticas que apenas han sido discutidas en el Parlamento. Mientras la población teme el precio del alquiler o el desmantelamiento silencioso de los servicios públicos por infrafinanciación, el Estado Mayor de la Defensa sigue construyendo una infraestructura de inteligencia artificial que, según sus críticos, reproduce los mismos patrones de vigilancia y perfilamiento racial que Palantir ya ha aplicado en la frontera sur de Estados Unidos y en Palestina.

Este artículo recopila y resume todo lo que se sabe hasta mayo de 2026 sobre la relación entre el Gobierno español y Palantir Technologies, a partir de las informaciones publicadas por Newtral, Público, El Salto, Diario Red, La Razón y ARA, así como de los escuetos documentos oficiales del BOE y la Plataforma de Contratación del Sector Público.

16,5 millones por la plataforma Gotham en 2023

El Ministerio de Defensa del Gobierno español adjudicó en 2023 a la tecnológica estadounidense un contrato de 16,5 millones de euros para suministrar su plataforma de inteligencia militar Gotham, sin solicitar otras ofertas e invocando "razones de seguridad nacional", según consta en el anuncio de formalización del BOE. Expertos en contratación pública critican la opacidad del procedimiento, que no ha sido justificado.

El contrato descrito adjudicó en octubre de 2023 a Palantir Technologies Spain S.L. 16.540.000 euros (más de 20 millones con IVA) para suministrar su plataforma de fusión y análisis de inteligencia Gotham al Sistema de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFAS/CIFAS), según consta en el anuncio de formalización publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y en la Plataforma de Contratación del Sector Público. El procedimiento utilizado fue el llamado "procedimiento negociado sin publicidad", amparado en la exclusividad técnica y en la "seguridad nacional", lo que permitió a Defensa no solicitar las tres ofertas preceptivas que marca la Ley de Contratos del Sector Público. De hecho, Palantir fue la única empresa que presentó oferta. El contrato, que finaliza en noviembre de 2026, fue prorrogado sin que haya constancia pública de que se haya abierto un nuevo proceso de licitación.

La opacidad que rodea a la adjudicación ha sido objeto de varias investigaciones periodísticas. El portal Newtral publicó en octubre de 2023 dos artículos en los que documentó que Defensa justificó la exclusividad alegando que Palantir era la única que podía integrar las fuentes de inteligencia requeridas en los plazos marcados, pero no probó que otras empresas no pudieran hacerlo. El medio también señaló que el Ministerio limitó la información pública invocando "la protección de los intereses comerciales y la seguridad nacional", lo que ha impedido conocer los detalles técnicos del sistema y las capacidades exactas de la plataforma. Expertos en contratación pública consultados por Newtral han señalado que la invocación de la "seguridad nacional" no debería excusar la falta total de transparencia ni la ausencia de concurso, ya que el artículo 168 de la Ley de Contratos del Sector Público exige que se justifique debidamente la imposibilidad de recurrir a otros procedimientos, algo que Defensa no habría acreditado suficientemente.

Palantir quintuplicó su facturación en contratos con el Gobierno

Público sacó a la luz el pasado 22 de abril una investigación en la que desveló que la filial española de Palantir había quintuplicado su facturación en cuatro años gracias al contrato de Defensa y a su expansión en el sector privado. Según los datos del Registro Mercantil recogidos por el citado medio, la empresa alcanzó en 2024 unos ingresos de 19,26 millones de euros, un 50% más que el año anterior, y un beneficio neto de 414.070 euros, multiplicando por nueve el resultado de 2020. Entre sus clientes privados figuran Mahou, Mutua Madrileña, Valoriza, Eysa, Airbus, Stellantis y, posiblemente, Indra, utilizando la plataforma Foundry de análisis empresarial.

El Salto publicó el 23 de enero de 2024 un extenso artículo titulado Palantir y la inteligencia artificial militar española: una historia de privatización, racismo y crímenes, en el que sitúa el contrato de Defensa en el contexto más amplio del "neoliberalismo militar" y denuncia que el gobierno de Pedro Sánchez confía a una corporación "racista e involucrada con la extrema derecha internacional" el desarrollo de la infraestructura tecnológica fundamental para la ciberguerra. El medio recuerda que Palantir se fundó en 2003 con financiación de la CIA al calor de la llamada "Guerra contra el terror", y proporcionaba tecnología de contrainsurgencia al ejército estadounidense en Irak. El artículo señala también que la empresa ha sido denunciada en EEUU por el sesgo racista de su armamento digital y que colabora activamente con los servicios de fronteras en la vigilancia y deportación de personas migrantes. Sobre su vinculación actual con Israel, El Salto sostiene que Palantir ha firmado un acuerdo con el gobierno israelí para ofrecerle "las garantías estratégicas que permitan seguir desplegando el apartheid en Palestina". El artículo concluye que "el gobierno español presume de que la IA es una herramienta para el progreso mientras confía la construcción de esta infraestructura militar a una corporación ultraderechista señalada por sus crímenes y violaciones de derechos humanos".

Denuncias e información en prensa

Diario Red publicó en abril de 2026 un artículo de enfoque crítico en el que señalaba estos contratos que Moncloa adjudicó a Palantir, alertando de los riesgos de que una empresa con ese perfil operativo e ideológico acceda a sistemas de inteligencia militar españoles, y criticó la falta de transparencia en la contratación. En la misma línea de El Salto, el diario recuerda que Palantir ha sido acusada en otros países de facilitar la vigilancia masiva y de vulnerar derechos fundamentales.

La Razón publicó también en abril de 2026 un artículo de signo contrario, en el que defiende la adjudicación y destaca la "utilidad estratégica" de Gotham para las Fuerzas Armadas españolas, así como su compatibilidad con los sistemas de la OTAN. El medio de tinte conservador señala que contratos similares se han firmado con el Reino Unido, Francia y Países Bajos, y que la plataforma es utilizada por la Alianza Atlántica para misiones de inteligencia compartida.

El diario catalán ARA publicó recientemente un resumen de los vínculos entre Palantir y el Gobierno español, donde también se subrayaba la opacidad del procedimiento y la falta de control parlamentario. El medio menciona que, a diferencia de lo que ocurre en otros países, en el Estado español no hay constancia de que Palantir esté siendo utilizado por ministerios como Interior o Migraciones para tareas de control de fronteras o vigilancia policial; sin embargo, esto no puede afirmarse firmemente. La información del ARA coincide con la de Newtral y Público en señalar que el contrato se adjudicó sin concurrencia y que los detalles operativos permanecen clasificados.

Palantir Technologies Spain S.L.

La filial española de Palantir se constituyó como sociedad limitada en 2022 con oficina en Madrid (Calle Maldonado, 4). Según los datos del Registro Mercantil analizados por Público, la empresa ha pasado de tener unos ingresos de 3 millones de euros en 2020 a superar los 19 millones en 2024, un crecimiento que los analistas consultados atribuyen directamente al contrato público de Defensa. Por el momento, no hay indicios públicos de que se vayan a firmar nuevos acuerdos con otros ministerios, pero eso no significa que no los haya. El crecimiento de la filial en el sector privado y su expansión en Europa hacen previsible que Palantir siga aumentando su presencia en el Estado español en los próximos años.

"El Gobierno más progresista de la historia" contrata a una de las empresas tecnológicas más fascistas

La confluencia de todos estos informes –desde la constatación de la opacidad y la falta de concurrencia, hasta el crecimiento desbocado de la filial, pasando por las denuncias sobre el perfil racista y ultraderechista de Palantir y su colaboración con el apartheid y el genocidio que perpetra el Estado de Israel– dibuja un panorama preocupante: el que dice ser "el Gobierno más progresista de la historia" ha firmado bajo secreto oficial un contrato millonario a una empresa señalada por violaciones de derechos humanos, sin abrir ningún procedimiento de concurrencia, sin que la población pueda conocer los detalles de un sistema que, según sus críticos, normaliza la vigilancia masiva y la criminalización de la disidencia y las minorías racializadas bajo la coartada de la "seguridad nacional". Todo ello mientras buena parte del progresismo social, político y mediático sigue sin exigir explicaciones o sin presentar contramedidas a Sánchez. Así, una política que podría haber levantado un escándalo con un Gobierno de la derecha, pasa inadvertida y se aplica con impunidad.

Mientras el Gobierno español presume de una IA "inclusiva, sostenible y centrada en la ciudadanía", los contratos desvelados en varias investigaciones periodísticas indican que la tecno-oligarquía del Pentágono que actúa como vanguardia ideológica del fascismo internacional se nutre de millonarios fondos públicos españoles y de la complicidad institucional para instalar en el Estado español las mismas herramientas que han servido para espiar a migrantes en la frontera de EEUU y para facilitar el genocidio en Gaza.