Las corporaciones de Estados Unidos han concentrado sus recursos en adquirir equipos informáticos y construir centros de datos hasta alcanzar niveles que superan cualquier otra categoría de inversión física en el país. Según los datos publicados la mañana del 30 de abril de 2026 por la Oficina de Análisis Económico (BEA), la inversión fija real en computadoras y equipos periféricos alcanzó aproximadamente los 354.000 millones de dólares anualizados durante el primer trimestre del año. Esta cifra, analizada por el economista Joseph Politano en la red social X a partir de las cuentas nacionales oficiales, muestra que el gasto en capital fijo para el procesamiento de información es ya mayor que la inversión total en la construcción de viviendas unifamiliares, fábricas o plantas de energía.

Este crecimiento exponencial se sitúa en medio del auge de la inteligencia artificial, que ha provocado un aumento del gasto en computadoras del 64% en el último año y del 133% desde finales de 2022. Las grandes empresas tecnológicas priorizan así la capacidad de cómputo sobre las necesidades sociales, respondiendo ante un proceso de digitalización forzada por la competencia con China en la carrera de tecnológica. Los datos del BEA demuestran que el capital estadounidense está desplazando la inversión productiva tradicional. El crecimiento de este sector es tan acelerado que, según describe Politano, las empresas tecnológicas están "agotando los puntos de comparación".

La liberación de los datos del PIB del primer trimestre de 2026 confirma que la construcción de centros de datos se ha convertido en una prioridad absoluta para los grandes monopolios. Mientras tanto, el acceso a la vivienda y el desarrollo de infraestructura energética se mantienen en niveles inferiores de gasto real, y la causa inmediata de estas tendencias económicas se encuentra en las maniobras del capital hacia activos digitales, profundizando la disociación entre el valor real producido en la economía física y los activos de procesamiento de datos controlados por las megacorporaciones.

Esto evidencia un modelo de "crecimiento" orientado a los intereses estratégicos más inmediatos de las plataformas tecnológicas, las agencias de inteligencia y el complejo militar-industrial. Los datos oficiales del Gobierno de EEUU no dejan lugar a dudas de que los grandes capitalistas del sector están impulsando un desvío masivo de la riqueza social hacia la infraestructura digital privada en detrimento de los activos físicos que sostienen la vida cotidiana y la producción material, lo que comprometerá enormemente la economía estadounidense y mundial a largo plazo.