El gigante armamentístico Rheinmetall superará la producción de artillería de EEUU en 2027
La multinacional alemana multiplica por veinte su fabricación de obuses en cinco años y consolida el trasvase de fondos públicos hacia el complejo militar-industrial europeo.
La empresa armamentística alemana Rheinmetall alcanzará una capacidad de producción de 1,5 millones de proyectiles de artillería anuales para el año 2027, una cifra que sitúa a la compañía por encima de toda la industria militar de los Estados Unidos de América. Según datos publicados por El Grand Continent y declaraciones del director general de la firma, Armin Papperger, la corporación alemana ha logrado multiplicar por diez su capacidad operativa desde 2022. Este crecimiento exponencial se traduce en que, en apenas un lustro, Rheinmetall pasará de fabricar 70.000 obuses al año a superar la barrera del millón y medio, aprovechando la transferencia masiva de pedidos estatales por el rearme.
Este ciclo de expansión de la industria bélica se ha materializado mediante una estrategia de adquisiciones y construcción intensiva de infraestructura productiva financiada por el gasto público y el endeudamiento de los Estados miembros. En los últimos cuatro años, Rheinmetall ha iniciado la construcción o apertura de 16 nuevas plantas de producción y ha absorbido competidores estratégicos, como la empresa española Expal —comprada en 2022 por 1.200 millones de euros— y la estadounidense Loc Performance, especializada en vehículos militares. Según los informes financieros de la compañía citados por Investing y Handelsblatt, la cartera de pedidos de la multinacional se triplicó entre 2021 y 2024, alcanzando los 30.000 millones de euros.
No obstante, parece ser que la Comisión Europea no se da por satisfecha ni con estas cifras. En su Libro Blanco "Readiness 2030", insiste en que el sector sigue sufriendo una "inversión insuficiente" y reclama "aumentar las inversiones" públicas para abastecerse de los actores estatales, lo que garantiza un flujo constante de capital hacia estos monopolios armamentísticos.
La capitalización bursátil de las principales empresas militares —incluyendo a Thales, Leonardo y BAE Systems— se ha disparado desde 2022, alimentada por una disociación entre las necesidades sociales de la población y las prioridades militaristas de los gobiernos. A pesar del incremento en la producción de artillería y blindados, informes del Instituto Kiel y el think tank Bruegel señalan que Europa invierte 13.000 millones de euros anuales en investigación y desarrollo militar, una cifra once veces inferior a la de Estados Unidos. Esta brecha es utilizada por los grupos de presión del sector para exigir aún mayores transferencias de recursos públicos hacia el desarrollo de misiles de largo alcance y sistemas antiaéreos, profundizando un modelo de economía de guerra que prioriza los márgenes de beneficio empresarial.