Los directores generales de las mayores corporaciones mundiales aumentaron sus retribuciones un 11% en términos reales durante el año pasado, frente al exiguo avance del 0,5% en los salarios de las plantillas, según un estudio publicado recientemente por la Confederación Sindical Internacional (CSI) y Oxfam Intermón. El informe, que analiza 1.500 grandes empresas en 33 países, indica que un alto directivo percibió una media de 8,4 millones de dólares en salarios y bonificaciones el pasado año. Esta dinámica de acumulación implica que una persona trabajadora promedio necesitaría 490 años de actividad laboral para igualar los ingresos que estos ejecutivos concentran en un solo ejercicio.

En el Estado español, la transferencia de valor hacia la alta dirección de las 12 mayores empresas se tradujo en un aumento salarial del 16% en el último año, contrastando con la pérdida de poder adquisitivo acumulada desde 2019 entre la mayoría social trabajadora, periodo en el que el sueldo medio apenas avanzó un 3,6% en términos reales. Miguel Alba, responsable de Desigualdad y Sector Privado de Oxfam Intermón, denunció que los directores generales en el Estado español ganaron 98 veces el sueldo medio del país, lo que condena a un trabajador a trabajar "prácticamente un siglo entero" para obtener lo que un alto directivo se embolsa en tan solo doce meses. Entre los mayores perceptores de dividendos en 2025 destacan Amancio Ortega, propietario de Inditex y mayor magnate inmobiliario del mundo, con 3.700 millones de dólares, y Bernard Arnault (LVMH), con 3.800 millones.

Pérdida de poder adquisitivo: equivalente a 108 días de trabajo totalmente gratuito entre 2019 y 2025

La disparidad en la remuneración es síntoma de un antagonismo de fondo: mientras la remuneración de los directores generales se ha disparado un 54% desde 2019, el salario real de las mayorías sociales ha caído un 12% a escala planetaria. Según el análisis de la CSI y Oxfam Intermón, esta devaluación salarial equivale a que cada trabajador haya regalado 108 días de trabajo gratuito entre 2019 y 2025. En paralelo, los milmillonarios recibieron en 2025 dividendos valorados en 2.500 dólares por segundo, lo que permite que un accionista gane en menos de dos horas lo mismo que un empleado en todo un año de jornada laboral. Además, 33 milmillonarios españoles ganan en un solo día el equivalente al trabajo anual de un millón de personas, según cálculos anteriores de Oxfam.

4.000 veces más posibilidades de ocupar cargos políticos

Esta acumulación extrema de capital se traduce directamente en una captura de los aparatos políticos. Oxfam Intermón estima que los milmillonarios —en caso de que deseen participar directamente en la política institucional en lugar de ejercer como lobby de forma discreta— tienen "4.000 veces más probabilidades de ocupar cargos políticos que la ciudadanía común" y utilizan su influencia para socavar los derechos laborales, externalizar servicios públicos y promover recortes fiscales a las grandes fortunas. Luc Triangle, secretario general de la CSI, señaló que esta élite capitalista utiliza sus recursos para "financiar proyectos políticos antidemocráticos" que desvían la atención de la desigualdad hacia grupos vulnerados, como las personas migrantes o las mujeres, cuya brecha salarial se sitúa en el 16% en las grandes empresas.

El fortalecimiento de este sistema, que ha generado 400 nuevos milmillonarios en el último año —45 de ellos vinculados a la industria de la inteligencia artificial—, ha llevado el patrimonio de estos individuos en el Estado español hasta el equivalente al 13,8% del PIB. Además, estos magnates protegen el patrimonio acaparado ocultándolo en paraísos fiscales: se calcula que el 0,1 % más rico esconde en paraísos fiscales más dinero del que posee la mitad de la humanidad.

Ante esta situación, las organizaciones firmantes exigen al Gobierno español que establezca "límites vinculantes a las remuneraciones de los directivos, una fiscalidad redistributiva sobre las grandes fortunas y la actualización obligatoria de los salarios mínimos según la inflación". Sin embargo, no parece que el Ejecutivo de Pedro Sánchez esté muy por la labor: el número de superricos se disparó un 42% bajo el "Gobierno más progresista de la historia".