Irán golpea plantas petroleras en Emiratos y Trump responde con más amenazas de “aniquilación”
La escalada en el golfo Pérsico se recrudece con misiles contra la operación “Project Freedom” de EEUU y el impacto de drones en una planta industrial de Fujairah.
La defensa aérea de Emiratos Árabes Unidos (EAU) interceptó este lunes 15 misiles balísticos y de crucero, junto a cuatro drones lanzados desde Irán, según informó el Ministerio de Defensa emiratí a través de la agencia estatal WAM. Pese a los intentos de interceptar los drones, la oficina de medios de Fujairah confirmó que un ataque con drones provocó un "gran incendio" en una zona industrial petrolera, donde tres ciudadanos indios resultaron heridos. Ante la ofensiva, el Ministerio de Educación de EAU ordenó cerrar los centros educativos y el paso a las clases online, mientras el gobierno emiratí calificó las acciones de Teherán como "piratería marítima" y una "violación flagrante de la soberanía".
En respuesta al control iraní del Estrecho de Ormuz, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la misión naval "Project Freedom" para escoltar buques bloqueados. En declaraciones a Fox News, Trump retomó su retórica de extrema violencia al advertir que Irán "será aniquilado" y "desaparecerá" si interfiere con los planes de Washington en la vía marítima. El mandatario estadounidense afirmó que sus fuerzas ya han "derribado" siete embarcaciones iraníes, mientras el almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central de EEUU (CENTCOM), elevó la presión diciendo que el bloqueo contra los puertos iraníes está "superando las expectativas" y advirtió a las fuerzas locales que se mantengan alejadas de los activos militares norteamericanos.
Sin embargo, las autoridades de la República Islámica de Irán han reafirmado su control sobre la vía marítima, explicando sus acciones como una respuesta contra las condiciones que el gobierno de EEUU intenta imponer en la región. El general de división Ali Abdolahi, comandante del Cuartel General Central Jatam al-Anbia, advirtió a través de IRNA que "cualquier fuerza armada extranjera, en especial el ejército agresor de EEUU, si intenta acercarse o ingresar al estrecho de Ormuz, será atacada". La Armada iraní ya ha respondido con disparos de advertencia y el uso de misiles de crucero contra destructores estadounidenses que ignoraron las órdenes de alto el fuego. Dos misiles iraníes impactaron contra un buque de la Marina estadounidense cerca de la isla de Jask, según informó la agencia de noticias Fars y recogió Anadolu. El mando militar iraní ordenó el ataque después de que el buque ignorara las advertencias de detenerse por "violar las normas de seguridad marítima". Como consecuencia de los impactos, el navío de guerra estadounidense no pudo continuar su ruta y "se vio obligado a regresar y abandonar la zona", en palabras de las autoridades persas. El CENTCOM ha negado que ningún buque naval de EEUU haya sido impactado.
La confrontación ha generado una crisis de suministro energético que, según el ministro de Energía de Turquía, Alparslan Bayraktar, podría "durar mucho tiempo", afectando especialmente tras la salida de EAU de la OPEP. En el plano diplomático, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, comunicó al Parlamento que se está redactando un nuevo mecanismo de gestión para el Estrecho donde "los buques hostiles no podrán pasar". Mientras tanto, la administración Trump busca presionar a aliados como Corea del Sur para que se unan a la misión militar mientras los demás países rechazan participar activamente.
En el frente de los países aliados de Washington, el Consejo de Cooperación del Golfo (GCC) y la Comisión Europea han condenado los ataques iraníes, mientras que voces críticas como el ex general estadounidense Mark Kimmitt sugieren que EEUU debería "abandonar la región" para ahorrar "dólares de los impuestos" de sus ciudadanos. Esta tensión en el Golfo coincide con el mantenimiento de la ofensiva de Israel en el sur de Líbano y Gaza, donde el ejército israelí continúa bombardeando y matando poblaciones pese al cese al fuego nominal. El presidente libanés, Joseph Aoun, ha rechazado cualquier reunión con el primer ministro israelí hasta que cesen los ataques, denunciando que la vía militar solo busca la expansión del control territorial mediante la imposición de nuevas demarcaciones como la denominada "Línea Naranja".