Las aerolíneas suprimen dos millones de plazas ante la escasez de combustible
El encarecimiento del carburante y el bloqueo naval en el estrecho de Ormuz generan la cancelación de miles de vuelos y el racionamiento energético en los principales aeropuertos de Asia.
Las grandes compañías aéreas han eliminado dos millones de asientos de su programación de mayo en las últimas dos semanas por la creciente dificultad para asegurar el suministro de combustible. Según datos de la consultora Cirium publicados por el diario Financial Times, la industria ha cancelado aproximadamente 12.000 vuelos a nivel mundial y ha sustituido aeronaves de gran capacidad por modelos más pequeños para reducir el consumo energético. Desde el inicio de la guerra de EEUU e Israel contra Irán a finales de febrero, el precio del combustible para aviones se ha duplicado, y las empresas han decidido trasladar este sobrecoste a los usuarios con un aumento generalizado del precio de los billetes y suprimiendo rutas que ya no resultan rentables para asegurar sus márgenes de beneficio.
La parálisis del tráfico en el estrecho de Ormuz, consecuencia directa de la amenaza de represalias iraníes y del bloqueo naval impuesto por Estados Unidos, ha interrumpido el flujo de hidrocarburos hacia Asia, la región más afectada por este desabastecimiento. Aeropuertos estratégicos como Singapur y Haneda (Tokio, Japón) han pedido a las aerolíneas que no añadan nuevos servicios para limitar el gasto de carburante, mientras que países del Sudeste Asiático como Vietnam ya han comenzado a aplicar medidas de racionamiento. El director ejecutivo de Air France-KLM, Ben Smith, ha señalado que la interrupción de estos flujos energéticos ha generado "desequilibrios significativos" en la oferta y demanda de los viajes en todo el mundo.
Cuestión de escasez
La aerolínea alemana Lufthansa encabeza el volumen de cancelaciones, tras retirar 20.000 vuelos de su planificación entre mayo y octubre por los costes de explotación los hacían "no rentables". Por su parte, la turca compañía Turkish Airlines y la estatal Air China han liderado la reducción de plazas, eliminando entre ambas cerca de un millón de asientos en sus redes. En el Golfo Pérsico, gigantes como Emirates, Etihad y Qatar Airways operan muy por debajo de su capacidad previa a la guerra; el cierre de los aeropuertos de esta zona ha desarticulado un tercio de las conexiones aéreas que unían Europa con Asia, forzando a las compañías a redibujar sus mapas de rutas de manera drástica.
Las corporaciones del sector han comenzado a alertar sobre el impacto de esta crisis en sus cuentas de resultados. La estadounidense Delta Air Lines ha recortado un 3,5 % de su red en el segundo trimestre para ahorrar energía, mientras que la japonesa ANA estima que gastará 650 millones de libras adicionales en combustible hasta marzo. El analista de aviación John Strickland advierte ante el Financial Times que aunque los precios han sido volátiles en el pasado, nunca antes se había planteado una cuestión de escasez de esta magnitud. Este escenario ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de una infraestructura de transporte mundial dependiente de recursos energéticos concentrados en una zona azotada por la agresión imperialista.