La deuda por préstamos para automóviles en Estados Unidos ha registrado el nivel más alto de su historia al cierre del primer trimestre de 2026. Según un informe publicado por las organizaciones The Century Foundation y Protect Borrowers, 86 millones de personas acumulan un total de 1,68 billones de dólares en este concepto, lo que supone un incremento de nada más y nada menos que el 40% respecto a los niveles de 2018. El estudio detalla que el préstamo promedio alcanzó los 33.519 dólares en 2025, una cifra 10.000 dólares superior a la de hace ocho años, mientras que los pagos mensuales medios se han disparado hasta los 680 dólares.

El encarecimiento del coste de vida, agravado por el precio de la gasolina tras los ataques de EEUU e Israel contra Irán y los aranceles impuestos por el gobierno, ha forzado a las familias trabajadoras estadounidenses a recurrir a mecanismos de crédito cada vez más arriesgados. El informe revela que el uso de préstamos a siete años o más se ha duplicado desde 2018, alcanzando a 13 millones de deudores. Esta extensión de los plazos, lejos de suponer un alivio, implica el pago de unos 6.000 dólares adicionales en intereses bancarios por cada préstamo, lo que beneficia directamente a las entidades financieras y a los concesionarios que, según Tara Mikkilineni, de Protect Borrowers, están obteniendo "beneficios récord a expensas de las familias".

La investigación subraya una brecha de clase y racial de esta deuda: los compradores con menores ingresos pagan cuotas mensuales más altas (738 dólares de media) y los trabajadores negros, hispanos y originarios reciben tipos de interés superiores en todos los tramos de solvencia. Para quienes tienen las peores calificaciones crediticias, el tipo de interés medio asciende al 18,7%, tres veces más que los clientes con mayores recursos. Según Angela Hanks, de The Century Foundation, para la mayoría de la clase trabajadora el coche es una necesidad en EEUU, pero su compra se ha convertido en una "trampa financiera" que absorbe una parte creciente de los salarios.

Esta presión sobre los ingresos familiares obreros está acelerando el empobrecimiento económica general. El informe subraya que el saldo de las tarjetas de crédito de quienes tienen préstamos para el coche crece el doble de rápido que el de las personas sin esta deuda, ya que las familias deben endeudarse más para cubrir necesidades básicas como la alimentación. El sistema financiero está extrayendo rentas de los sectores más vulnerables a través de intereses que, en el caso de un préstamo típico a seis años para un perfil de bajos ingresos, ascienden a 14.000 dólares solo en intereses; una cifra equivalente al coste total de la alimentación de una familia de cuatro miembros durante seis meses.