La industria del metal de la provincia de Pontevedra (Galiza) ha vivido este jueves su primera jornada de huelga con una paralización masiva del sector naval y sus empresas auxiliares. Según informan Faro de Vigo y Atlántico, la convocatoria secundada por los sindicatos CIG, CCOO y UGT ha echado el freno a la actividad en los principales astilleros de la ría y polígonos industriales, afectando a unas 3.500 empresas. La lucha estalla tras el bloqueo de la negociación del convenio colectivo provincial, caducado y estancado tras trece reuniones en las que la patronal, integrada por las asociaciones Asime, Atra e Instalectra, ha retrocedido en sus ofertas iniciales, lo que la parte obrera interpreta como una estrategia de precarización deliberada.

El epicentro de la protesta se ha situado en Vigo, donde una manifestación multitudinaria de más de un millar de trabajadores ha partido a las 09:00 del astillero Armón para recorrer el centro de la ciudad rodeada de un fuerte despliegue de unidades antidisturbios, al grito de "¡Solución convenio del metal!". Xulio Fernández, responsable de CIG-Industria, ha valorado esta primera jornada como un "total éxito" y ha exigido a los empresarios que "abandonen la sinrazón" y se sienten a negociar de manera "leal y honrada" tras constatar que la patronal rebajó su oferta salarial al 13% en la anterior reunión. Por su parte, Rodolfo Otero, de CCOO, ha proclamado que lo que el sector reclama en la calle es "dignidad", recordando el "alto riesgo" de accidentes en el sector naval y la necesidad de coberturas adecuadas.

El antagonismo se ha ensanchado tras los últimos movimientos de las asociaciones empresariales, que ahora proponen posponer las reducciones de jornada y aplicar mecanismos de absorción de pluses. Cristian González, portavoz de UGT, ha advertido sobre el aumento de la precariedad y la falta de medidas contra el llamado "estrés térmico", señalando que "si no lo ponemos en convenio, los empresarios no hacen lo que tienen que hacer". Mientras los sindicatos denuncian que las empresas mantienen beneficios récord a costa de la salud de la clase trabajadora, la patronal ha cifrado el seguimiento en un 55%, calificando la huelga de "incomprensible" y denunciando episodios concretos de combatividad obrera como el pinchazo de ruedas en vehículos.

El calendario de movilizaciones se ha ampliado hasta completar seis jornadas de paro los días 7, 13, 14, 19, 20 y 21 de mayo. Estas tres últimas fechas coinciden estratégicamente con la celebración de la feria internacional Navalia en Vigo (Ifevi), con el objetivo de maximizar la presión, dar un golpe sobre la mesa y visibilizar en qué condiciones trabajan ante armadores e inversores internacionales. Los trabajadores han advertido que la huelga continuará hasta que se garantice la recuperación del poder adquisitivo ligado al IPC y se frenen las propuestas que, según el sindicato CIG, pretenden convertir el convenio de Pontevedra en un marco de explotación en lugar de un referente de derechos laborales.