Berlín vuelve a prohibir símbolos soviéticos en los actos de conmemoración de la victoria sobre el nazismo
La policía berlinesa y el Tribunal Administrativo ratifican la restricción de símbolos de los libertadores del fascismo bajo el argumento de "evitar la glorificación rusa".
Las autoridades de Berlín han vuelto a dictar una orden administrativa general que prohíbe exhibir banderas y símbolos de la Unión Soviética, Rusia y Bielorrusia en los tres principales monumentos soviéticos de la capital durante los días 8 y 9 de mayo de 2026. Según detalla la policía de Berlín y el portal oficial berlin.de, la medida afecta a los memoriales de Treptower Park, Tiergarten y Schönholzer Heide, donde permanecen enterrados miles de soldados del Ejército Rojo. El veto incluye no solo banderas, sino también las Cintas de San Jorge, uniformes militares, medallas soviéticas, así como la reproducción de canciones y marchas militares de los años de la Gran Guerra Patria, entre otros.
El Tribunal Administrativo de Berlín ha ratificado estas prohibiciones alegando "la necesidad de preservar la paz pública" y evitar un "efecto de marcha victoriosa" que pudiera interpretarse como "instrumental" para "expresar apoyo a Rusia" en la actual guerra de Ucrania. Sin embargo, la prohibición ignora el hecho de que no existe una correlación directa entre los símbolos soviéticos y los nacionalistas rusos, y que de hecho millones de ciudadanos soviéticos de otras nacionalidades también cayeron y fueron asesinados durante la invasión de la Alemania nazi contra la URSS. De hecho, después de los rusos, los ucranianos representan la mayoría de las víctimas, alrededor de 6,8 millones.
Sin embargo, la resolución judicial ignora estos hechos históricos y rechaza las demandas de diversas asociaciones que solicitaban el permiso para portar la bandera soviética, argumentando que estos símbolos "podrían generar tensiones". Las autoridades alemanas justifican la restricción como una medida para "garantizar un recuerdo digno" de las víctimas, aplicando una normativa que se repite anualmente desde 2022 y que permite a la policía confiscar los símbolos que representan a los caídos y restringir la libertad de reunión en las zonas afectadas. Por su parte, el Sindicato de la Policía (GdP) ha manifestado su apoyo a estas restricciones al considerar que "han sido efectivas en años anteriores para impedir la instrumentalización de los actos", según recoge el diario Berliner Morgenpost.
Denuncia de Rusia
La Embajada de Rusia ha calificado estas medidas de "absurdas, cínicas, discriminatorias, humillantes y degradantes". La legación diplomática rusa en Alemania, al igual que el Ministerio de Exteriores de Rusia, ha condenado la medida, recordando que la prohibición ignora que el multinacional pueblo soviético realizó la contribución decisiva para derrotar al nazismo, pagando un precio de "27 millones de sus hijos e hijas". La embajada exige que el Estado alemán, heredero histórico del Tercer Reich, reconozca los crímenes del nazismo contra el pueblo soviético como genocidio y critica que se veten los símbolos de la liberación precisamente en el aniversario de la derrota del fascismo.
"Ataques revisionistas contra monumentos soviéticos"
Desde los movimientos sociales, el AK Frieden de la Asociación de Perseguidos del Régimen Nazi - Federación de Antifascistas (VVN-BdA) advierte en declaraciones al diario Junge Welt sobre ataques "geschichtsrevisionistischen" (revisionistas históricos) contra los monumentos. La organización relaciona estas prohibiciones con el auge del militarismo alemán y el recorte del gasto social, señalando además que instituciones públicas estarían debatiendo la llamada "umwidmung" (reclasificación o eliminación) de estos espacios de memoria. El colectivo subraya que eliminar estos monumentos supondría una "venganza tardía contra los soldados soviéticos que infligieron al militarismo alemán su derrota más pesada", además de una violación de las disposiciones del Tratado Dos más Cuatro que obliga a proteger las sepulturas y memoriales de guerra.
La restricción se sitúa en una tendencia institucional europea de reescribir la memoria histórica del continente, eludiendo los hechos históricos de la victoria de 1945. Las organizaciones antifascistas señalan que la ocultación de la simbología de los libertadores soviéticos busca equiparar el papel histórico de la URSS con la geopolítica rusa actual, retroalimentando los revanchismos nacionalistas alemanes que persisten en la sociedad y en las instituciones.