Testigos presenciales han denunciado este viernes actuaciones selectivas y arbitrarias de la Policía Municipal en la Pradera del Parque de San Isidro, en Madrid. Según los testimonios recogidos por el DIARIO SOCIALISTA, los agentes interceptaron y cachearon en público a grupos de jóvenes de ascendencia latinoamericana y africana sin que existieran indicios previos de altercados ni comisión de delitos. Estos registros, que produjeron por segundo año consecutivo, se produjeron en las zonas de mayor afluencia festiva del distrito de Carabanchel, y según los relatan los testigos, centraron la vigilancia en "basándose exclusivamente en su apariencia étnica".

Los cacheos se dieron dentro del dispositivo policial desplegado por el Ayuntamiento de Madrid presidido por José Luis Almeida (PP), comandado por la vicealcaldesa y delegada de Seguridad y Emergencias, Inma Sanz. El consistorio desplegó un operativo especial de más de 2.300 agentes de la Policía Municipal —una parte de ellos de paisano para "prevenir hurtos y reyertas"— y 300 efectivos del SAMUR-Protección Civil en espacios como Las Vistillas, Matadero y la Plaza Mayor. Sin embargo, algunos de los allí presentes consultados por este diario señalan que, mientras las instituciones hablan de "seguridad ciudadana", el dispositivo policial en la Pradera se utilizó para "ejercer una presión selectiva e injustificada de forma visible contra un colectivo en concreto".

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