El presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, ha anunció este viernes una tregua de tres días en la guerra entre Rusia y Ucrania que se desarrollará entre este sábado 9 y el lunes 11 de mayo. Según ha informado el mandatario a través de su red social Truth Social, este acuerdo implica la "suspensión de toda actividad cinética" y un intercambio de 2.000 prisioneros de guerra, repartidos a partes iguales entre ambos bandos. El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, ha confirmado la medida en su cuenta de X, agradeciendo el intento de negociación impulsado por la administración estadounidense.

El acuerdo se materializó tras una serie de contactos telefónicos entre la Casa Blanca y el Kremlin, según ha detallado el asesor presidencial ruso Yuri Ushakov. En dichas conversaciones, Vladimir Putin y Donald Trump "enfatizaron que nuestros países fueron aliados durante la Segunda Guerra Mundial", a raíz el de las celebraciones del Día de la Victoria, en el que se conmemora la victoria de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi. Por su parte, la administración de Kiev ha ratificado que el intercambio de 1.000 prisioneros por país se llevará a cabo de forma efectiva, mientras Trump asegura que las conversaciones para dar carpetazo a la guerra continúan y que las partes están "cada vez más cerca" de un entendimiento definitivo.

Pese al anuncio del cese de hostilidades, la tensión no ha remitido en Moscú, donde el Gobierno ruso ha organizado el desfile de la Plaza Roja reducido. Por primera vez en décadas, la exhibición no contará con tanques ni equipamiento militar pesado sobre el pavimento, limitándose al paso de las tropas a pie y al vuelo de aviones de combate. Yuri Ushakov ha justificado este formato alegando que "todo es como de costumbre, excepto la demostración de equipo militar". La medida responde a un posible ataque con drones por parte de Ucrania, a lo que el Kremlin ha amenazado con un "ataque masivo con misiles" sobre la capital ucraniana si se produce cualquier intento de interrumpir los actos conmemorativos.

La situación de excepcionalidad en la capital rusa muestra una creciente inquietud por la trayectoria de una guerra que ha drenado la economía del país, valorada en 3 billones de dólares, y ha dejado cientos de miles de víctimas. El nacionalista ruso Igor Girkin, crítico con el Kremlin, ha advertido desde prisión que "la crisis sigue profundizándose gradualmente" y que cualquier movimiento brusco podría enviar a la economía a "una espiral descendente". Mientras tanto, el portavoz gubernamental Dmitri Peskov ha tenido que desmentir informaciones de medios occidentales sobre un refuerzo de la seguridad personal de Putin ante posibles amenazas de golpe de Estado o magnicidio, calificando tales reportes de "tonterías".