Alemania intenta comprar misiles Tomahawk a EEUU tras la retirada de tropas de Trump
El Gobierno de Merz busca una salida comercial desesperada para cubrir el vacío de armamento tras la cancelación del despliegue de batallones estadounidenses en suelo alemán.
El Gobierno de Alemania tramita la compra de misiles de crucero Tomahawk y lanzadores terrestres Typhon a Estados Unidos, en un intento por recuperar capacidades de ataque de largo alcance. Sin embargo, esta maniobra se produce en un contexto muy concreto: justo después de que el Pentágono cancelara el despliegue previsto de un batallón estadounidense equipado con este armamento en territorio alemán, una decisión que deja al Estado europeo sin su principal "baza de disuasión" frente a Rusia. Según fuentes con conocimiento de la estrategia gubernamental citadas por Financial Times, el ministro de Defensa, Boris Pistorius, planea viajar a Washington próximamente para renegociar una oferta de compra presentada inicialmente en julio del año pasado, sobre la cual la administración de Donald Trump aún no ha emitido respuesta alguna.
La urgencia militar de los mandataros de Berlín se ha intensificado tras la decisión de Trump de retirar a 5.000 soldados de Alemania, una medida que se interpreta como una represalia directa por las críticas del canciller Merz a la intervención militar estadounidense en Irán. El plan de despliegue original, pactado durante la administración de Joe Biden, pretendía responder a la presencia de misiles rusos Iskander en Kaliningrado. Sin embargo, la actual tensión entre Merz y Trump ha dificultado los acuerdos de cooperación militar, obligando a Alemania a adoptar un enfoque "transaccional" en el que, según indican fuentes internas, Berlín podría estar dispuesto a "lanzar dinero al problema" pagando un sobreprecio para asegurar el suministro.
Sin embargo, la posibilidad de compra de estos sistemas se enfrenta a la capacidad de producción dada de la industria bélica y las prioridades geopolíticas de Washington. El profesor Carlo Masala, de la Universidad de la Bundeswehr en Múnich, advierte que la estrategia alemana "no funcionará", porque cree que Estados Unidos difícilmente aprobará la venta tras haber "vaciado sus existencias contra Irán". El propio canciller ha reconocido públicamente esta limitación, reconociendo que los estadounidenses "no tienen suficientes para ellos mismos en este momento". Alemania pretende adquirir tres sistemas de lanzamiento y 400 misiles Tomahawk Block VB, una operación que, según documentos filtrados del Ministerio de Defensa, busca garantizar que "las instalaciones de mando y aeródromos de un potencial agresor no estén a salvo de represalias".
Ante la falta de alternativas inmediatas para acceder a un material similar en la industria armamentística europea, el Gobierno alemán se encuentra en una posición comprometida. Aunque existen proyectos como el programa conjunto Elsa —donde participan Francia, Polonia, Reino Unido, Italia y Suecia— para desarrollar capacidades misilísticas de largo alcance, ninguno ofrece soluciones a corto plazo para el Gobierno alemán. El Ministerio de Defensa confirmó que la compra de sistemas comerciales "sigue planificada" y se refirió a ella como un "proceso continuo", a pesar de que Washington mantiene silencio. Mientras tanto, el presupuesto militar alemán ya ha superado los 750.000 millones de euros bajo el mandato de Merz, quien ha acelerado la transferencia de recursos públicos hacia el gasto armamentístico para intentar cumplir con las exigencias de gasto de la OTAN.