La parálisis casi total del suministro energético en Cuba ha llevado al Sistema Electroenergético Nacional (SEN) a una situación de disponibilidad nula de reservas, según informó este miércoles el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy en una entrevista concedida a diversos medios cubanos. La carencia de fueloil y diésel, agravada por el endurecimiento del cerco económico impuesto por el Gobierno de Estados Unidos, ha provocado que la capital, La Habana, registre cortes de electricidad de hasta 22 horas diarias, mientras que en el resto de las provincias el impacto es todavía superior. Según la compañía estatal Unión Eléctrica (UNE), el déficit de generación alcanzará esta jornada al 63% del territorio nacional, una de las cifras más críticas desde que existen registros oficiales.

El titular de Energía y Minas señaló como causa fundamental de esta parálisis el férreo bloqueo energético que está llevando a cabo la administración estadounidense, una política que, según denunció ante medios como Cubadebate, se ha agudizado con órdenes presidenciales destinadas a asfixiar la entrada de suministros. "Desde el mes de diciembre, y hasta hace apenas semanas, Cuba no recibió un solo barco con combustible", afirmaba De la O Levy, quien destacó que esta interrupción absoluta del flujo de hidrocarburos es la "causa principal de las largas horas de afectación" que padece el pueblo cubano y la estructura productiva del país.

La única tregua en el desabastecimiento se produjo en abril con la llegada de un donativo de la Federación Rusa consistente en 100.000 toneladas de crudo, lo que permitió procesar fuel, diésel y gasolina en la refinería de Cienfuegos y reducir temporalmente los cortes. Sin embargo, el ministro calificó aquella mejoría de "espejismo temporal", ya que dichas existencias "se estiraron" hasta principios de mayo y actualmente se encuentran agotadas. En este escenario de desabastecimiento total de combustibles fósiles, el sistema depende exclusivamente de las centrales termoeléctricas —que operan con crudo nacional y gas— y de la aportación limitada de los parques solares fotovoltaicos.

La fragilidad de la infraestructura, deteriorada por la imposibilidad de acceder a piezas de repuesto y financiación debido a las sanciones internacionales, se ha manifestado esta semana con la salida de servicio de la unidad de Felton, en Holguín. El ministro explicó que la planta presentaba "salideros en la caldera" y un "rodamiento partido" en los calentadores de aire. "Si eso seguía trabajando, se iba a dañar completa la unidad", sentenció el titular, justificando la parada técnica como una medida obligatoria para no perder el activo de forma definitiva. Esta avería ha coincidido con la falta total de combustible en las plantas de Mariel, La Habana y la generación distribuida, configurando una de las semanas más tensas para el país.

Como alternativa estratégica frente a la dependencia de las importaciones, el Gobierno cubano acelera un plan de soberanía energética centrado en fuentes renovables. Pese a que el país cuenta con 1.300 MW de capacidad instalada en parques solares, su aprovechamiento está hoy limitado a unos 580 MW debido a que la debilidad del sistema base impide absorber las fluctuaciones climáticas. Ante la crisis, el Ministerio de Energía y Minas prioriza la protección de servicios básicos, informando que el 100% de los hogares maternos, casas de abuelos y funerarias, así como los policlínicos, cuentan con sistemas fotovoltaicos mínimos para garantizar iluminación y ventilación básica frente a la política de asfixia externa.

En este contexto de presión, el Ministerio de Finanzas y Precios anunció el fin de los precios minoristas fijos para el combustible a partir del 15 de mayo, alegando que la situación "no se puede sostener económicamente" bajo las actuales órdenes ejecutivas de Washington. Los nuevos precios en divisas se actualizarán según los "costos reales de cada operación", incluyendo fletes, seguros y los riesgos derivados del cerco estadounidense. El Gobierno cubano informó que esta medida responde a una realidad donde "los escasos combustibles llegan a altos costos" y a la existencia de "múltiples actores" autorizados ahora para importar en moneda extranjera.