Un grupo de entre 300 y 400 personas pertenecientes a organizaciones fascistas atacó este martes el nuevo centro de acogida temporal para solicitantes de asilo en Loosdrecht, municipio de Wijdemeren. Los asaltantes lanzaron bengalas, antorchas y fuegos artificiales de gran potencia contra el edificio, el antiguo ayuntamiento de la localidad, provocando un incendio en la vegetación y los arbustos colindantes. En el momento del ataque, en el interior del inmueble se encontraban los primeros quince solicitantes de asilo que habían llegado esa misma mañana, junto al personal administrativo encargado de su cuidado.

Durante el desarrollo del incendio, los manifestantes obstaculizaron el avance de las dotaciones de bomberos que acudían a sofocar las llamas, según recoge el portal InfoMigrants. No fue hasta llegar a este punto cuando la policía de los Países Bajos declaró el estado de emergencia municipal y desplegó unidades antidisturbios para dispersar a la multitud y permitir el acceso de los servicios de emergencia. Las fuerzas policiales detuvieron al menos a tres personas, entre ellas dos menores de edad, bajo la acusación de incendio provocado y violencia.

Este ataque se produce dentro de una creciente hostilidad institucional y social contra las personas migrantes en los Países Bajos, alimentada por la implementación de la nueva Ley de Distribución. Esta normativa obliga a los ayuntamientos a cumplir con un "cupo proporcional de plazas de acogida" para paliar el déficit de alojamiento estatal, que se estima en más de 100.000 plazas para el año 2026. Según informa DutchNews.nl, el centro de Loosdrecht tenía previsto acoger inicialmente a 110 personas, pero la presión y los disturbios previos de los escuadristas obligaron a reducir la capacidad a 70 plazas y a retrasar su apertura.

El primer ministro neerlandés, Rob Jetten, calificó los hechos como "absolutamente escandalosos", mientras que el alcalde interino, Mark Verheijen, afirmó que se trató de una "acción dirigida contra personas vulnerables" con la que "se ha cruzado una línea". Por su parte, el ministro de Asilo y Migración, Bart van den Brink, declaró ante la cadena NOS que lo sucedido "no tiene nada que ver con manifestarse", sino que es "destrucción y violencia" inaceptable contra residentes y trabajadores. El servicio de inteligencia AIVD duda de "si existe una estructura organizada" tras esta ola de pogromos que también ha sacudido ciudades como Apeldoorn y La Haya; la reiteración y los grupos de 400 personas que escalan hasta estos niveles de violencia parecen no ser indicios lo suficientemente claros para las autoridades.

Por el momento, el organismo que gestiona el centro ha confirmado que continuará operativo. La policía dice mantener la "investigación abierta" para "identificar al resto de responsables" que participaron en el asedio y el bloqueo de los equipos de rescate.