Abascal: “Marruecos no es el enemigo”
El líder de Vox modula su postura sobre el régimen de Mohamed VI tras conocerse que EEUU e Israel apoyarían las ambiciones soberanistas marroquíes sobre Ceuta y Melilla.
El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha modificado públicamente su discurso beligerante respecto al régimen de Mohamed VI. Durante una entrevista concedida a principios de este mes de mayo al pódcast DailyTalkVibe, el dirigente de la formación ha manifestado textualmente: “Yo no pienso que Marruecos sea el enemigo. Lo digo porque hay veces que nos escuchan y dicen: ‘deben pensar eso, ¿no?’. Marruecos es una nación vecina con la que tenemos que intentar tener una buena relación basada en el respeto”. Abascal, que en el mismo espacio ha añadido que el actual Gobierno español mantiene “una relación de sumisión”, ha matizado que la relación con el país vecino debe sostenerse mediante “vallas altas” y “fronteras firmes” , pero desmarcándose de la consideración de Marruecos como un adversario directo del Estado.
Este giro discursivo coincide en el tiempo con el incremento de la presión diplomática ejercida por Estados Unidos e Israel para socavar la soberanía española sobre Ceuta y Melilla en beneficio de los intereses estratégicos de Rabat. Según reveló un análisis del diario israelí Ynet el pasado 27 de abril, el Gobierno de Benjamin Netanyahu está sentando las bases diplomáticas para secundar las reclamaciones de Marruecos sobre los enclaves norteafricanos. Esta maniobra podría buscar castigar la negativa del Ejecutivo español a colaborar directamente con el Pentágono en la campaña militar contra Irán, así como forzar un mayor alineamiento con las exigencias presupuestarias de la OTAN. Todo ello a pesar de que el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) certificó que el Estado español lidera el aumento del gasto militar en Europa por detrás de Bélgica, con una subida del 50% desde 2024. Sin embargo, parece no ser suficiente para Washington.
La reconfiguración del mapa de alianzas en la región se apoya en el entorno del presidente estadounidense Donald Trump, desde donde se ha comenzado a filtrar una hoja de ruta que cuestiona la soberanía española sobre las dos ciudades autónomas. El congresista estadounidense Mario Díaz-Balart, estrechamente vinculado a la cúpula de seguridad nacional de Washington, afirmó explícitamente que Ceuta y Melilla “no forman parte del territorio geográfico de España”, sugiriendo que su estatus definitivo debe ser “negociado” con Rabat. Asimismo, el informe del medio israelí Ynet destaca que el Artículo 6 del Tratado de la OTAN excluye formalmente a los territorios situados en África de la cláusula de defensa colectiva, un vacío jurídico que despoja de protección legal a ambas ciudades autónomas ante las presiones del Reino alauí.
La implicación de Tel Aviv en el cuestionamiento de las fronteras españolas responde a un intercambio de favores e intereses económicos y militares consolidados tras los Acuerdos de Abraham de 2020. A principios de enero, representantes del ejército israelí y de las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos firmaron en Tel Aviv (Jaffa) su plan de trabajo militar bilateral para 2026, según informó la agencia Europa Press. Este pacto, alcanzado dentro del tercer Comité Militar Conjunto, profundiza el memorando de entendimiento inicial suscrito en noviembre de 2021 por el entonces ministro de Defensa israelí, Benny Gantz, y el ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita. Aquel acuerdo pionero institucionalizó la cooperación en materia de inteligencia, ciberseguridad, adiestramiento conjunto y transferencia de tecnología entre las industrias de armamento de ambos países.
La alianza estratégica entre estas potencias se aceleró tras el reconocimiento por parte de la administración estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental ocupado, una concesión que dinamizó la compra de material bélico israelí por parte de Rabat. Desde el Ejecutivo de Tel Aviv se emplea esta influencia para acusar de “hipocresía” a Madrid, bajo el argumento de que el Estado español “no puede denunciar la ocupación en Palestina mientras mantiene asentamientos coloniales en suelo africano”. De este modo, mientras Marruecos es recompensado por su subordinación operativa a la agenda de EEUU e Israel en Asia Occidental, la soberanía de las ciudades autónomas es utilizada como moneda de cambio por las potencias que dirigen el bloque militar y financiero occidental. Potencias que tienen aliados muy fieles dentro del Estado español.
Como Israel tiene buena relación con Marruecos y es quien dicta el argumentario de Vox Abascal recula con Marruecos y ahora son un pueblo hermano prácticamente.
— Noa Gresiva (@NoaGresiva) May 14, 2026
Vaya estafa de nacionalistas. pic.twitter.com/BTlfHrgegT