El Partido Popular ha ganado las elecciones autonómicas en Andalucía con el 41,6% de los votos y 53 escaños, según los datos del escrutinio publicados por la Junta Electoral. Sin embargo, esa victoria viene acompañada de la pérdida de su mayoría absoluta al quedarse a dos escaños de la misma, lo que obliga a su candidato, Juanma Moreno Bonilla, a depender por completo de la ultraderecha para formar gobierno. La formación fascista Vox a sumado un escaño hasta los 16, y se ha consolidado como la llave indispensable de la legislatura, centrando su campaña en la figura de Santiago Abascal y en mensajes en contra de la inmigración, repitiendo el concepto de la "prioridad nacional".

La legislatura de Moreno Bonilla ha estado marcada por escándalos como el de los cribados de cáncer de mama, ligados a una creciente privatización de la sanidad y educación. A pesar de ello, el PP ha subido en votos, pero no ha logrado captar los 'restos' que le dieron la absoluta en las pasadas elecciones. 

El PSOE, con la exministra de Hacienda y vicepresidenta del Gobierno María Jesús Montero como candidata, aunque subiendo ligeramente en votos, ha sufrido una caída aún mayor y ha roto su suelo histórico en la comunidad consiguiendo tan solo 28 escaños, empeorando incluso los malos resultados de 2022 en el que fuera su granero tradicional de votos y firmando el peor dato de toda la serie histórica en unas elecciones andaluzas.

Por su parte, Adelante Andalucía ha cuadruplicado sus escaños, pasando de dos a ocho representantes, mientras que la coalición Por Andalucía, encabezada por Antonio Maíllo y que reunía a Izquierda Unida, Sumar y Podemos, ha registrado un retroceso en votos pese a sus expectativas de crecimiento, aunque consigue mantener los cinco escaños y el grupo parlamentario propio.