El Gobierno alemán planea eliminar la jornada de ocho horas
El borrador, que se debatirá en junio, elimina la jornada máxima diaria por una de 48 horas semanales, permitiendo turnos seguidos de 13 horas y de hasta 73 horas semanales en "periodos de alta demanda".
El gobierno alemán, liderado por el canciller Friedrich Merz, se prepara para presentar el próximo mes de junio ante el Bundestag un proyecto de ley que busca reformar de manera estructural la legislación laboral del país, según han informado medios como el diario Süddeutsche Zeitung y el semanario Der Spiegel. La iniciativa legislativa propone modificar la actual Ley de Jornada Laboral introduciendo un modelo basado en la "flexibilidad" del tiempo de trabajo. El núcleo de la reforma consiste en sustituir el histórico límite diario de ocho horas de trabajo ordinarias, conseguido el año 1918 mediante décadas de lucha obrera, por un "tope máximo" de carácter semanal fijado en 48 horas, dado que la semana laboral legal es de 6 días.
Según ha confirmado la ministra de Trabajo, Bärbel Bas (SPD) en unas declaraciones difundidas por el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, el borrador definitivo estará listo de cara al próximo mes "en cumplimiento estricto de lo pactado" en el actual acuerdo de la coalición gubernamental. Sobre el papel, la nueva normativa mantendrá el requisito legal de las once horas de descanso obligatorio continuo entre jornadas laborales, pero eliminará la obligatoriedad de compensar el promedio de horas en el cómputo diario. Esta reconfiguración técnica abre la vía legal para que las empresas puedan establecer turnos de trabajo de hasta 13 horas seguidas en jornadas específicas bajo la excusa de las "situaciones de alta demanda productiva".

Una reforma a medida de la patronal
Las reacciones del sector empresarial y de las diferentes organizaciones patronales, encabezadas a nivel estatal por la Confederación de Asociaciones de Empresarios Alemanes (BDA) que preside Rainer Dulger, ante el anuncio oficial han sido de respaldo unánime. Representantes de sectores especialmente estacionales, como la hostelería y el turismo, agrupados en la influyente federación sectorial DEHOGA y representados públicamente por su portavoz Guido Zöllick, han celebrado la medida argumentando que la "flexibilidad" introducida permitirá "ajustar sus plantillas de manera óptima" durante los picos de actividad; y no es de extrañar, ya que no tendrán que asumir el coste directo de horas extraordinarias adicionales ni recurrir a nuevos contratos fijos. El propio canciller Merz ha justificado la reforma en reiteradas comparecencias, sosteniendo que modelos alternativos como la semana laboral de cuatro días "no son viables" para mantener los niveles actuales de productividad.
Por el contrario, las organizaciones sindicales del país, coordinadas en bloque a través de la Confederación Alemana de Sindicatos (DGB) bajo la dirección de su presidenta Yasmin Fahimi han manifestado una oposición frontal a la propuesta gubernamental, calificando el proyecto de ley como "una regresión histórica en los derechos laborales de los trabajadores" y avisan: "No toquéis la jornada laboral de ocho horas". Los portavoces obreros denuncian que la medida responde únicamente a las necesidades de optimización de costes de las empresas.
Asimismo, según un estudio encargado por los sindicatos y realizado en junio de 2025 por Amélie Sutterer-Kipping y Laurens Brandt, del Hugo-Sinzheimer-Institut (HSI), la ausencia de controles diarios rígidos podría llegar a posibilitar semanas de hasta 73 horas laborales. Por su parte, el gobierno insiste en que "no es la intención" y que "habrá controles", aunque de aprobarse la ley, será legalmente posible. Ante este ataque, el movimiento obrero ya ha anunciado el inicio de movilizaciones en las empresas y en las calles de cara al debate parlamentario del mes viniente.
