A pesar de no suponer una gran revelación, ha quedado públicamente acreditado que el ejército de ocupación israelí cuenta con un departamento especial en Cisjordania dedicado exclusivamente a monitorizar a los periodistas extranjeros que solicitan ingresar a la Palestina ocupada. Según un informe publicado este martes por el diario israelí Haaretz, esta división especializada trabaja en estrecha coordinación con la Autoridad de Población e Inmigración de Israel, desplegando su control tanto en los pasos fronterizos internacionales como en el Cruce del Puente Allenby, que conecta Cisjordania con Jordania. La existencia de esta unidad se constató tras la filtración de un expediente policial detallado que recopilaba artículos y la actividad en redes sociales de Alessandro Stefanelli, un periodista y fotógrafo independiente de nacionalidad italiana que ha cubierto la región en diversas ocasiones.

El documento oficial de las fuerzas de ocupación tildó a Stefanelli de ser un profesional que ofrece una cobertura "unilateral y crítica hacia el Estado de Israel" debido a sus denuncias públicas contra la violencia de los colonos y la elaboración de mapas de la ocupación. Como consecuencia de estos informes internos, la embajada de Israel en Roma revocó el visado del reportero italiano en julio del año pasado sin ofrecer justificación legal alguna. Posteriormente, cuando el periodista intentó acceder a Cisjordania a través del paso fronterizo de Allenby, las autoridades de inmigración le denegaron la entrada de manera definitiva. Tras interponer una petición ante los tribunales israelíes para recuperar su derecho de acceso, la policía endureció sus acusaciones señalando en el expediente que Stefanelli "mantenía contactos con militantes locales".

Imagen de archivo de Alessandro Stefanelli.
Imagen de archivo de Alessandro Stefanelli.

Frente a los cuestionamientos, la Policía defendió sus procedimientos ante el diario Haaretz asegurando que todas sus operaciones "se ajustan estrictamente al marco legal vigente". De acuerdo con el pronunciamiento policial, la legislación de Israel faculta a los organismos del Estado a impedir la entrada de cualquier ciudadano extranjero, o de miembros de las organizaciones para las cuales trabaja, si se considera que sus acciones "atentan contra la seguridad del Estado". 

Sin embargo, este protocolo de vigilancia se suma a un escenario generalizado de restricciones informativas que comenzó a agudizarse de forma drástica desde octubre de 2023, fecha desde la cual las autoridades militares israelíes han prohibido de manera estricta el acceso independiente de la prensa internacional y local a la Franja de Gaza, permitiendo la entrada únicamente a reporteros que cuenten con una escolta y supervisión directa del ejército. El mes pasado, el Tribunal Supremo de Israel postergó por undécima vez consecutiva su deliberación sobre una petición que exige el libre acceso de los medios de comunicación al lugar del genocidio.

Balance de periodistas asesinados

En Gaza, las condiciones para los informadores locales son extremas. El Comité para la Protección de los Periodistas denunció que las fuerzas israelíes están ejecutando un esfuerzo deliberado y letal para silenciar la cobertura informativa sobre el terreno, señalando que los reporteros palestinos sufren de manera constante amenazas directas, asesinatos deliberados, detenciones arbitrarias y torturas en represalia por la difusión de sus coberturas informativas.

Desde el inicio del genocidio en octubre de 2023, las fuerzas de ocupación han asesinado a 263 periodistas palestinos, mientras que otros 174 han resultado heridos de diversa consideración durante los bombardeos y operaciones terrestres. Asimismo, la organización documenta que un total de 107 reporteros han sido encarcelados.

Foto: npr.org
Foto: npr.org