La emancipación juvenil: más difícil que nunca
Solo el 14,5% de los jóvenes de entre 16 y 29 años ha logrado emanciparse; la edad media sube hasta los 30,2 años y los que lo hacen solos destinan el 98,7% del salario a la vivienda.
La crisis de acceso a la vivienda ha llevado la emancipación juvenil a su mínimo histórico desde que se tienen registros. Según los últimos datos del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España (CJE), correspondientes al cierre de 2025 y publicados este viernes, tan solo el 14,5% de los jóvenes de entre 16 y 29 años ha logrado independizarse. Esta coyuntura ha retrasado la edad media de emancipación en el Estado hasta los 30,2 años, cifra que contrasta con la media de la Unión Europea, fijada en los 26,3 años.
El estudio revela que el mercado inmobiliario se ha consolidado como uno de los principales factores de empobrecimiento para las nuevas generaciones. El precio medio del alquiler se sitúa en los 1.176 euros mensuales, una cantidad que representa el 98,7% del salario medio de una persona joven, estimado en 1.191 euros. Esta realidad económica hace que la emancipación en solitario, opción elegida por el 19,7% de quienes viven fuera del entorno familiar, sea prácticamente inviable. A su vez, el alquiler por habitaciones ha experimentado un crecimiento del 85,4% desde 2022.

Pobreza y dependencia familiar
El impacto financiero de la vivienda se refleja de manera directa en los indicadores de exclusión social, dado que el riesgo de pobreza entre los jóvenes que viven en régimen de alquiler se dispara del 25,9% al 43% tras afrontar el pago residencial. Actualmente, el 19,9% de los jóvenes que trabajan se encuentra en situación de pobreza y el 48,9% de los hogares jóvenes inquilinos sufre sobreendeudamiento. Por otro lado, la opción de compra resulta igualmente restrictiva, puesto que el precio medio de una vivienda libre alcanza los 223.000 euros, obligando a un trabajador joven a destinar la totalidad de su salario durante 15,6 años para adquirir el inmueble, o bien el sueldo íntegro de más de cuatro años solo para cubrir la entrada.
Ante esta situación, el 86,6% de la juventud del Estado se ve obligada a permanecer en el hogar familiar o a depender de sus recursos económicos, un porcentaje muy superior al 68% registrado en la UE. El informe técnico señala que la estancia prolongada con los padres se ha convertido en una "ventaja material" indispensable para acumular ahorro de cara a una futura hipoteca o para amortiguar periodos de inestabilidad laboral. Asimismo, el documento constata que poseer estudios universitarios ya no garantiza la independencia, puesto que solo el 20,4% de este colectivo está emancipado.