El Juzgado de Instrucción número 4 de Torrejón de Ardoz ha acordado citar en calidad de investigado por un presunto delito de homicidio a Pedro Ángel P. C., el segundo de los policías municipales fuera de servicio implicados en la muerte de Abderrahim, un jóven de 35 años que asfixiaron tras reducirlo. La magistrada encargada del caso ha modificado la condición jurídica de este agente jubilado, quien inicialmente figuraba únicamente como testigo en la causa, disponiendo que preste declaración formal el próximo 9 de junio. Esta resolución judicial respalda la solicitud de procesamiento interpuesta por el abogado de la familia de la víctima, fundamentándose en las conclusiones del informe forense definitivo de la autopsia y en los documentos audiovisuales aportados a la instrucción.

El dictamen médico-forense señala expresamente que entre las causas directas del fallecimiento se encuentran la inmovilización prolongada, la compresión torácica, la presa cervical y la colocación del cuerpo del fallecido en posición de decúbito prono. Ante estos hallazgos, la jueza instructora ha estimado indispensable esclarecer el grado de participación material de Pedro Ángel P. C. en la maniobra de estrangulamiento, la cual se extendió por un espacio de entre diez y quince minutos en las inmediaciones del número 20 de la calle Pesquera, en la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz.

Según los testimonios vecinales y las grabaciones recabadas por el diario Gran Madrid, el suceso se desencadenó tras una persecución en la que los dos agentes de paisano, de 58 y 60 años de edad, acusaron a Abderrahim de haber sustraído un teléfono móvil en un establecimiento de hostelería cercano. Diversos testigos presenciales manifestaron que los policías mostraban síntomas aparentes de embriaguez y describieron cómo el primer agente aplicó una llave de estrangulamiento conocida como "mataleón" apoyando su peso sobre las cervicales de la víctima, mientras este profería gritos de dolor antes de desvanecerse por completo.

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Video: elmundo.es

Las grabaciones analizadas en la causa muestran que el segundo investigado, un hombre corpulento que presentaba severas dificultades para mantener el equilibrio y articular palabras de forma correcta, intervino activamente en la maniobra. A pesar de las protestas de los viandantes y de los intentos de algunos vecinos por frenar la agresión, el agente jubilado se dejó caer repetidamente sobre la espalda del fallecido para reforzar la inmovilización en el suelo. El material videográfico incorporado al sumario desveló que, tras la personación de la primera patrulla de la Policía Nacional en el lugar de los hechos, el ahora procesado se dirigió a la víctima desvanecida profiriendo insultos y manifestando de forma explícita su deseo de que falleciera en ese mismo instante.