El Gobierno del Reino Unido implementará a partir del próximo año una herramienta de reconocimiento facial basada en inteligencia artificial con el supuesto objetivo de "detectar a aquellos migrantes adultos que afirman falsamente ser menores de edad al solicitar asilo". Según una información publicada por la cadena pública BBC, el Ministerio del Interior británico ha adjudicado un contrato a una empresa de desarrollo de software para diseñar y poner a prueba esta tecnología en los controles fronterizos. El sistema automatizado estará programado para estimar la edad de los solicitantes mediante el análisis de fotografías capturadas directamente en los puntos de entrada al país.

Esta medida ha generado un rechazo inmediato por parte de diversas organizaciones no gubernamentales, entre las que destaca Human Rights Watch. La entidad ha calificado la iniciativa como "alarmante" al señalar que el Ejecutivo de Londres "pretende utilizar una tecnología que aún se encuentra en fase de pruebas directamente sobre una población vulnerable como son los niños", por lo que han exigido la suspensión inmediata del proyecto. 

El debate sobre la fiabilidad de estos métodos no es nuevo en las islas británicas. Un informe elaborado el año pasado por el inspector de inmigración independiente del propio Gobierno británico ya había detectado fallos en los sistemas de evaluación previa, registrándose casos tanto de adultos clasificados erróneamente como menores, como de menores de edad catalogados como adultos. El inspector advirtió en dicho documento que, "ante la falta de una prueba médica o técnica que sea completamente infalible, resulta inevitable que ocurran errores de diagnóstico", una situación que calificó como "motivo de seria preocupación" debido al impacto que supone "privar a un menor de la protección y los derechos legales correspondientes".