Trump cuestiona de nuevo el sistema electoral y acusa a China de “injerencia”
El presidente siembra dudas antes de las elecciones de noviembre y presiona al Senado para aprobar la reforma electoral “Save America”, que endurece los requisitos para el registro y la emisión del voto.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha puesto en duda este jueves la integridad del sistema electoral de su país durante un mensaje oficial emitido desde la Casa Blanca. A pocos meses de la celebración de las elecciones de medio mandato, previstas para el próximo 3 de noviembre, el mandatario estadounidense acusó formalmente a la República Popular China de llevar a cabo “actividades de interferencia política continuadas desde el año 2020”. En su comparecencia pública, Trump arremetió contra los mecanismos de votación vigentes al asegurar de forma contundente que “no hay ningún país del tercer mundo que tenga unas elecciones [tan propensas al fraude] como las que tenemos nosotros”, reiterando una postura escéptica que ha mantenido desde los comicios presidenciales de 2020, cuya derrota frente a Joe Biden nunca ha reconocido.
El pronunciamiento presidencial tuvo como propósito principal ejercer presión sobre el Senado de los Estados Unidos para lograr la aprobación inmediata de la reforma electoral impulsada por la Casa Blanca, bautizada bajo el nombre de proyecto “Save America”. Esta iniciativa legislativa pretende implementarse antes de que se celebren los comicios legislativos de noviembre, una cita electoral clave en la que los republicanos se juegan la conservación de la mayoría en el Congreso. La propuesta busca endurecer de manera sustancial los requisitos legales para el registro y la emisión del sufragio en las elecciones de carácter federal, obligando a los ciudadanos a presentar pruebas físicas de ciudadanía y documentos de identidad con fotografía, lo que dificultaría y retrasaría el acceso al voto de los sectores socioeconómicos más desfavorecidos de la población estadounidense.
En el marco de su discurso, el mandatario republicano afirmó poseer documentación oficial que demostraría lo que calificó como “la mayor vulneración de datos electorales de la historia”. Según los señalamientos de Trump, este hackeo masivo habría permitido a las autoridades de Pekín “obtener de manera ilícita los datos registrales de aproximadamente 220 millones de votantes estadounidenses”. El presidente argumentó que el gobierno chino buscaba evitar su victoria en los comicios de 2020 y acusó directamente a su propia inteligencia de haberle ocultado deliberadamente esta información durante el ejercicio de su primer mandato presidencial, entre los años 2017 y 2021.
Sin embargo, la revisión de los documentos divulgados por la propia administración de la Casa Blanca contradice las afirmaciones del jefe de Estado, dado que dichos archivos no aportan evidencias de que las elecciones generales de 2020 fueran manipuladas o de que se alterara de algún modo el resultado de las urnas. Tras perder la presidencia frente a Joe Biden, Trump denunció de forma sistemática un presunto fraude generalizado sin presentar pruebas concluyentes, una teoría que fue desestimada de forma unánime por los diferentes tribunales de justicia del país. Esta persistente retórica de cuestionamiento a las instituciones culminó el 6 de enero de 2021 con el asalto masivo al Capitolio por parte de miles de sus seguidores en un intento por impedir la certificación del triunfo demócrata.