Italia aprueba la reforma electoral de Meloni
La propuesta contempla un ‘premio’ de 70 escaños para la coalición ganadora y pasa ahora al senado para su ratificación, con la vista puesta en las elecciones de 2027, cuyos sondeos dan un resultado muy ajustado.
La Cámara de los Diputados de Italia ha dado este jueves un paso decisivo al aprobar en primera lectura el polémico proyecto de reforma de la ley electoral impulsado por el Gobierno de la primera ministra, Giorgia Meloni. La votación se saldó con 217 votos a favor, 152 en contra y dos abstenciones, permitiendo que el texto legislativo, denominado técnicamente como “Stabilicum” y conocido popularmente como “Melonellum”, sea derivado al Senado para su debate y eventual sanción definitiva. El avance de esta iniciativa legal se produce en medio de un debate de alta intensidad política, debido a que las modificaciones propuestas alterarán las reglas de juego para las elecciones generales previstas para el año 2027, lo que ha generado fuertes críticas por parte de los sectores de la oposición al promoverse estas alteraciones en el tramo final de la actual legislatura.
La reforma busca reconfigurar el actual sistema electoral italiano mediante la instauración de un modelo proporcional que incorpora un ‘premio de mayoría’. Bajo este nuevo esquema, la coalición de partidos que logre superar el 42% de los sufragios en las urnas obtendrá una prima adicional de 70 diputados y 35 senadores, con un límite máximo fijado en 220 escaños en la Cámara Baja y 113 en el Senado.
Asimismo, el proyecto introduce las denominadas ‘listas bloqueadas’, un mecanismo que suprime el derecho de los votantes a manifestar preferencias individuales por candidatos específicos dentro de las listas, y establece la obligación de que cada bloque político determine e indique formalmente, con carácter previo a la jornada electoral, quién será su candidato propuesto para ejercer la jefatura de Gobierno, modelo que existe en el Estado español, entre otros.

La tramitación del texto en el Parlamento de Roma desveló grietas y tensiones latentes entre las fuerzas que integran la coalición gubernamental fascista, alineadas bajo el liderazgo de Meloni y sus socios principales, Matteo Salvini, de la Liga, y Antonio Tajani, de Forza Italia. El proceso legislativo sufrió un revés el pasado martes cuando la Cámara rechazó por apenas un voto de diferencia, con un resultado de 188 frente a 187 en votación secreta, una enmienda respaldada por sectores oficialistas que pretendía reintroducir el sistema de preferencias en las listas. Al día siguiente, la división interna se profundizó cuando el partido oficialista Fratelli d'Italia votó, junto a los legisladores alineados con el fascista Roberto Vannacci, líder de Futuro Nazionale, una versión alternativa de la citada enmienda, desmarcándose abiertamente de sus aliados de la Liga y de Forza Italia, un suceso que obligó a Meloni a declarar públicamente la necesidad de realizar “una reflexión” interna dentro del bloque del Gobierno.
El texto legislativo queda ahora a expensas de lo que dictamine el Senado; de ser aprobado sin modificaciones por la Cámara Alta, el proceso de reforma electoral concluirá formalmente, mientras que cualquier cambio introducido por los senadores obligará a devolver el texto a la Cámara de los Diputados para una nueva y definitiva ronda de votación.