El brote de ébola se expande en la RDC con más de 2.000 casos y 828 fallecidos
Los contagios se triplican y las muertes se quintuplican en cinco provincias afectadas, mientras el personal médico exige una mayor coordinación global ante el colapso de los centros sanitarios.
A dos meses de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara el brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) como una emergencia de salud pública de importancia internacional, la situación sanitaria y humanitaria en el país africano se ha agravado de manera alarmante. En el último mes, el virus ha demostrado una rápida expansión geográfica hacia nuevas regiones, alcanzando las provincias de Alto Uélé y Tshopo. Este brote actual, correspondiente a la variante Bundibugyo, tuvo su origen en la provincia de Ituri y posteriormente se extendió a Kivu del Norte y Kivu del Sur, convirtiéndose en el brote de más rápido crecimiento registrado hasta la fecha en el país y superando ya la mitad de los casos contabilizados en la gran epidemia que azotó a este mismo país entre los años 2018 y 2020.
De acuerdo con el último balance oficial ofrecido por el Ministerio de Comunicación y Medios de la RDC, se han registrado un total de 2.011 casos confirmados distribuidos en las cinco provincias afectadas, mientras que la cifra de personas fallecidas asciende a 828. Estas estadísticas oficiales reflejan una tendencia crítica en el avance de la enfermedad, dado que los contagios se han triplicado en las últimas semanas al pasar de 650 a más de 2.000 casos, mientras que las muertes se han multiplicado por cinco en comparación con las 130 registrados inicialmente. Las autoridades gubernamentales informaron que, del total de personas infectadas, 725 se encuentran actualmente bajo medidas de “aislamiento u hospitalizados”.
🚨 #EbolaRDC | Point de situation – 15 juillet 2026
— Ministère de la Communication et Médias/RDC (@Com_mediasRDC) July 16, 2026
La riposte contre Ebola se poursuit dans les cinq provinces concernées (Ituri, Nord-Kivu, Sud-Kivu, Haut-Uélé et Tshopo), avec une intensification de la surveillance épidémiologique, de la prise en charge des patients et des… pic.twitter.com/s2xlZjKoEQ
La provincia de Ituri se mantiene firmemente como el epicentro de la epidemia al concentrar el 90% de los casos reportados en todo el territorio. En contraste, la provincia vecina de Kivu del Sur presenta un panorama más favorable al acumular 47 días sin notificar nuevos contagios, un hecho que el Ministerio de Comunicación ha calificado como “un avance alentador”, el cual se suma al registro de 366 pacientes que han logrado recuperarse ‘satisfactoriamente’ de la enfermedad. No obstante, este alivio localizado contrasta con la expansión descontrolada del virus en otras regiones y con el debilitamiento generalizado de los esfuerzos logísticos para contener la transmisión.
Ante este escenario, la organización internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) ha advertido sobre las severas limitaciones en el acceso a la atención médica y el colapso del sistema de seguimiento epidemiológico, el cual se encuentra completamente desbordado por el incremento diario de las cifras. Trish Newport, coordinadora de emergencias de la organización, manifestó que se necesita “una acción internacional más firme y coordinada para actuar con mayor rapidez y mejorar el acceso tanto a la atención médica para el ébola como a otros servicios sanitarios esenciales”. El impacto de estas deficiencias estructurales es especialmente visible en zonas periféricas y centros de tratamiento fuera de las áreas principales, los cuales continúan sin recibir el apoyo logístico y financiero adecuado.
La respuesta médica e institucional se enfrenta a un entorno socio político extremadamente complejo, caracterizado por conflictos bélicos concurrentes y otras emergencias sanitarias preexistentes como la malaria y el cólera. A estas dificultades se añade el cierre de fronteras decretado tanto por el gobierno de la República Democrática del Congo como por sus vecinos. Estas medidas de restricción de la movilidad y los estrictos protocolos de autocontrol fronterizo han obstaculizado de manera significativa la labor de las brigadas humanitarias, retrasando el despliegue del personal sanitario y ralentizando su llegada a las zonas críticas donde se encuentran los pacientes afectados.