La segunda jornada de huelga general en seis meses paraliza Portugal
Durante la huelga convocada para el día de ayer, hubo paros masivos en transportes, sanidad y educación en contra de la reforma laboral del Gobierno, que permite jornadas de 50 horas semanales.
Portugal vivió ayer miércoles una intensa jornada de huelga general que ha logrado paralizar los servicios públicos, la educación y los transportes del país. La movilización, convocada por la Confederación General de los Trabajadores Portugueses-Intersindical Nacional (CGTP-IN), principal organización sindical, constituye la segunda jornada de paro de estas características en apenas seis meses. El motivo principal de la huelga es el proyecto de reforma laboral denominado "Trabalho XXI", una iniciativa impulsada por el Gobierno derechista del primer ministro Luís Montenegro que actualmente se encuentra en plena fase de tramitación parlamentaria en la Asamblea de la República. Esta nueva huelga da continuidad al malestar social que ya provocó una masiva paralización en diciembre de 2025, que supuso la primera huelga general en el país desde el año 2013.
El paro general comenzó formalmente a las 00:00 horas locales de este miércoles, precedido por piquetes informativos y concentraciones de trabajadores en las principales ciudades lusas desde la noche anterior. El origen del conflicto se sitúa en el contenido de la reforma laboral que fue aprobado en Consejo de Ministros el pasado 14 de mayo, antes de ser remitido al Parlamento para su debate y votación. Las organizaciones sindicales denuncian que la reforma reduce drásticamente los derechos de los asalariados y facilita el despido por causa justificada al recortar las garantías procesales. A su vez, la normativa promueve una ampliación del uso de los contratos temporales entre la población joven bajo el argumento de la "falta de experiencia previa", expone a los trabajadores con cargas familiares a las necesidades organizativas estrictas de las empresas y recupera el controvertido "banco de horas individual". Este último mecanismo permitiría extender las jornadas laborales hasta las 50 horas semanales y exigir un total de 150 horas adicionales al año sin que los empresarios se vean obligados a abonar recargos por horas extraordinarias.
Seguimiento casi total
El impacto de las movilizaciones de este miércoles se ha dejado sentir con especial dureza en las unidades hospitalarias del Servicio Nacional de Salud (SNS). Según datos provisionales emitidos por la Federación Nacional de Sindicatos de Trabajadores de Servicios Públicos y Sociales, la adhesión al paro se situó entre el 95% y el 100% de la plantilla en diversos centros sanitarios. Paralelamente, en el sector de la enseñanza, el secretario general de la Federación Nacional de Profesores, José Feliciano Costa, confirmó un seguimiento muy significativo por parte del cuerpo docente que obligó a suspender las clases en múltiples colegios e institutos del país.
La red de transportes e infraestructuras también quedó prácticamente colapsada. La operadora ferroviaria estatal, Comboios de Portugal, se vio obligada a suspender todos sus trayectos de larga distancia y la inmensa mayoría de los servicios regionales. En la capital, el Metro de Lisboa interrumpió su actividad por completo y la dirección anunció que las instalaciones permanecerán cerradas y sin servicios mínimos hasta las primeras horas de esta mañana.
Esta parálisis operativa se trasladó de igual modo al tráfico aéreo internacional, afectando a las conexiones de Portugal con el resto de Europa. La aerolínea de bandera portuguesa TAP canceló la mayor parte de sus operaciones, manteniendo activos únicamente 79 vuelos de los más de 300 que componen su parrilla diaria habitual. Las compañías españolas que operan en la península también modificaron sus previsiones debido al contexto de huelga; Iberia reportó reducciones de capacidad de entre el 50% y el 75% en sus rutas hacia aeropuertos portugueses, mientras que la dirección de Air Europa procedió a suspender la totalidad de sus vuelos programados para este miércoles con destino a Lisboa y Oporto desde la terminal de Madrid.



