Barcelona se convirtió ayer en el epicentro del conflicto educativo de Catalunya con una multitudinaria manifestación unitaria que evidenció el profundo rechazo del sector al preacuerdo laboral planteado por la Administración. La protesta se produjo después de que el 65,1% de los trabajadores de la educación votara formalmente en contra del documento de consenso, un escenario de bloqueo que llevó a la consejera de Educación, Ester Niubó, a anunciar la interrupción definitiva de las negociaciones con las organizaciones sindicales. La jornada de huelga general en el sistema docente catalán culminó con la habitual disparidad en las cifras de asistencia: los sindicatos convocantes USTEC y CGT cifraron el seguimiento en 90.000 personas en la capital, mientras que la Guardia Urbana del Ayuntamiento de Barcelona redujo la participación oficial a 15.200 asistentes. Los manifestantes se organizaron a través de diversas columnas territoriales procedentes de diferentes puntos de la geografía catalana para converger en el Arc de Triomf y avanzar de forma conjunta hacia el parque de la Ciutadella. 

La marcha principal discurrió por la avenida Lluís Companys bajo el lema "Ha ganado la dignidad educativa", consigna que presidía la pancarta de cabecera. A lo largo del recorrido hacia las inmediaciones del Parlament de Catalunya, los asistentes corearon cánticos unánimes dirigidos contra la gestión de la consejera Niubó y del PSC, exigiendo mejoras sustanciales en sus condiciones de trabajo mediante proclamas a favor del incremento salarial, la reducción de las ratios de alumnos por aula, el fin de la carga burocrática y una mayor democracia interna en los centros. 

Una vez frente a la sede de la cámara parlamentaria catalana, los representantes de las formaciones sindicales y de las asambleas territoriales tomaron la palabra para ratificar sus exigencias ante las instituciones. La intervención de la portavoz del sindicato mayoritario USTEC, que inicialmente había defendido el voto favorable al preacuerdo, Iolanda Segura, estuvo marcada por momentos de tensión e interrupciones con silbidos por parte de algunos de los propios manifestantes. Segura argumentó públicamente que la resolución de la crisis pasa de por "escuchar la voz directa del colectivo" y arremetió contra las cúpulas de CCOO y UGT, subrayando que su organización "en ningún momento habría suscrito un preacuerdo que ha recibido la negativa de casi dos tercios de la plantilla de trabajadores".

Otoño caliente

El cierre del acto sirvió para fijar las fechas de las próximas acciones de protesta inmediatas en el calendario escolar. Los representantes de la Intersindical y de la Coordinadora Obrera Sindical (COS) recordaron a los asistentes que el próximo martes 9 de junio el sector volverá a una jornada de huelga general, coincidiendo con la visita oficial del papa León XIV a Catalunya. En este sentido, la secretaria general de Enseñanza de la CGT, Laura Gené, instó abiertamente a la movilización para bloquear dicha cita institucional. Al mismo tiempo, Gené emplazó formalmente a los trabajadores a una gran asamblea educativa fijada para el 20 de junio, cuyo objetivo prioritario sería articular y diseñar de forma estratégica las movilizaciones destinadas a lo que la propia portavoz sindical definió como la preparación de "un otoño caliente".