Una de cada tres personas no puede permitirse ni una semana de vacaciones al año
Mientras el Ministerio de Turismo proyecta un récord histórico de visitantes extranjeros, un 16% de los hogares declara no poder mantener su vivienda a una temperatura adecuada durante las olas de calor.
En pleno periodo estival y con la segunda quincena de julio en marcha, una parte significativa de la población del Estado español afronta el verano sin la posibilidad de abandonar sus hogares para disfrutar de unos días de descanso. De acuerdo con los datos oficiales de la Encuesta de Condiciones de Vida que elabora anualmente el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 32% de la población va tan ajustada a fin de mes que se ve obligada a prescindir de un “viaje de desconexión” de al menos una semana al año. Esta situación afecta directamente a cerca de 13 millones de personas, para quienes pernoctar en algún destino turístico se ha convertido en un imposible debido a las dificultades financieras estructurales de los hogares con rentas más bajas y al encarecimiento constante de las tarifas en los sectores de la hostelería y la restauración.
En lo relativo a las costumbres de viaje, la media de tiempo que los residentes dedican a sus vacaciones entre los meses de julio y septiembre se sitúa en algo más de 6 días, un registro que se ha mantenido prácticamente estable durante los últimos diez años. Sin embargo, el coste asociado a estas estancias ha experimentado un incremento notable, dado que el gasto estival por persona ha crecido un 28% desde la pandemia de Covid-19, llegando a rebasar por primera vez en la historia la barrera de los 700 euros por residente durante el pasado año 2025.
Las dinámicas de consumo de los visitantes extranjeros son, sin embargo, muy superiores, con una media que supera los 1.321 euros por persona, impulsada principalmente por el incremento generalizado de los precios hoteleros. Los registros de agosto de 2025 fijaron el coste medio de una noche de hotel por encima de los 155,7 euros, lo que supuso un encarecimiento del 42% en comparación con las referencias del año 2019. En paralelo a la realidad de los hogares locales, el Ministerio de Industria y Turismo prevé un nuevo máximo histórico para la temporada comprendida entre junio y septiembre con la llegada de más de 43 millones de turistas internacionales, cuyo impacto económico estimado superará los 64.000 millones de euros, situándose un 10% por encima del ejercicio anterior y abriendo la posibilidad de que el Estado español rebase el hito de los 100 millones de turistas anuales si se mantiene la tendencia actual.
Otros aspectos
Más allá de las dinámicas vacacionales, los datos del INE desvelan presiones severas en la economía doméstica ligadas a la inflación y a la coyuntura geopolítica internacional. Coincidiendo con la tercera ola de calor de la temporada, un 16% de los hogares declara no tener la capacidad económica necesaria para mantener su vivienda a una temperatura adecuada, una carencia que se manifiesta tanto en los meses de verano como en invierno y que ha empeorado en los últimos años debido al encarecimiento del gas y de la electricidad. Este incremento regulatorio y de mercado se vincula directamente a las consecuencias de la guerra en Ucrania y en Oriente Próximo, pese a la “excepción ibérica” defendida por el Gobierno español.
La vulnerabilidad financiera de la población se constata asimismo en la capacidad de ahorro y respuesta ante imprevistos cotidianos, tales como averías mecánicas en vehículos, fallos en electrodomésticos o reparaciones de urgencia en el hogar. Los datos más recientes muestran un repunte en este indicador, alcanzando al 36,4% de los habitantes, lo que equivale a más de 15,4 millones de personas en edad adulta que no pueden realizar un desembolso de emergencia, una cifra superior al 35,8% documentado en el año 2024. Bajo los criterios de medición oficiales del INE, una de cada tres personas se encuentra formalmente en riesgo de pobreza, una tasa que se agrava de forma drástica entre los menores de 16 años, donde casi un tercio pertenece a núcleos familiares con serias privaciones materiales. El informe subraya además que las estructuras familiares monoparentales sufren el mayor impacto de esta coyuntura, puesto que la mitad de los hogares compuestos por un único progenitor se sitúa actualmente dentro de los márgenes del riesgo de exclusión social.