En el marco de la cumbre de líderes del G7 celebrada este martes en la localidad francesa de Évian, Ucrania y sus aliados occidentales han consolidado una estrategia coordinada que apunta a una clara escalada en el conflicto con Rusia. Durante el encuentro, las principales potencias occidentales acordaron fortalecer de manera drástica las sanciones contra el petróleo y el gas rusos, además de incrementar el suministro de sistemas de defensa aérea y capacidades de largo alcance a Kiev.

Esta presión diplomática y económica coincide con una agresiva intensificación de las operaciones militares ucranianas en territorio ruso. Según informaciones confirmadas por la agencia Reuters y el diario británico Financial Times, un ataque con drones perpetrado este martes provocó un grave incendio y paralizó las operaciones en la refinería de Gazprom Neft, situada en el sureste de Moscú y considerada el mayor proveedor de combustible de la región capitalina, dañando una instalación primaria que representa el 53% de su capacidad.

Llamas y humo salen de una instalación en una refinería de petróleo tras un ataque con drones ucranianos, en Moscú, Rusia, 16 de junio. Foto: Thomson Reuters
Llamas y humo salen de una instalación en una refinería de petróleo tras un ataque con drones ucranianos, en Moscú, Rusia, 16 de junio. Foto: Thomson Reuters

El recrudecimiento de la campaña de bombardeos por parte de Kiev busca golpear directamente las fuentes de financiación y la estabilidad interna de Rusia, una postura que ha sido respaldada políticamente por la Unión Europea y Estados Unidos en el foro internacional. Desde el inicio de 2026, los ataques ucranianos contra refinerías rusas se han duplicado, provocando cierres parciales o totales en el procesamiento de crudo y caídas notables en la producción de gasolina y diésel. Esta ofensiva ya está generando desabastecimiento localizado y tensiones en el mercado interno ruso, obligando a regiones como Crimea, Krasnodar y Donetsk a imponer restricciones en la venta de carburantes. En este contexto de asfixia energética, la compañía Tatneft, la quinta productora de petróleo del país, se convirtió este martes en la primera minorista en implementar topes de compra a nivel nacional, limitando el suministro tras sufrir un ataque previo con drones el pasado 12 de junio en su planta de Tatarstán.

Volodímir Zelenski, en la cumbre del G7 hablando con Donald Trump. Foto: EFE
Volodímir Zelenski, en la cumbre del G7 hablando con Donald Trump. Foto: EFE

En paralelo a la guerra de desgaste energético, la ofensiva con drones ha alcanzado niveles críticos tras registrarse ataques a infraestructuras civiles de transporte. El gobernador interino de la región rusa de Briansk, Yegor Kovalchuk, denunció este martes que drones ucranianos impactaron contra un autobús de dos pisos que transportaba a un equipo de fútbol infantil procedente de Bielorrusia en la autopista A240.

El ataque se saldó con la muerte de una mujer que acompañaba a la delegación y dejó un balance de varios heridos, entre ellos cuatro menores de edad de una escuela deportiva, uno de los cuales se encuentra en estado grave según el Ministerio de Salud de Rusia. Ante la gravedad de los hechos, el Comité de Investigación de Rusia procedió a abrir una causa penal bajo cargos de “terrorismo”, lo que profundiza la dimensión internacional del conflicto al involucrar directamente a ciudadanos bielorrusos.