En una sesión parlamentaria celebrada en París este martes 16, el Senado francés aprobó de forma mayoritaria, con 229 votos a favor y 110 en contra, un proyecto de ley que legaliza el trabajo calificado como voluntario para las panaderías y floristerías durante la jornada festiva del Primero de Mayo. La votación se produjo en la Cámara Alta, abriendo una excepción en la legislación laboral del país que históricamente había protegido, formalmente, este día como el único festivo obligatoriamente inhóspito y remunerado para el conjunto de los trabajadores.

La aprobación de la medida ha reactivado el descontento de las organizaciones sindicales, quienes consideran que esta decisión constituye “un peligroso precedente jurídico que debilita el marco de los derechos sociales históricos”. Thomas Vacheron, miembro del buró confederal de la Confederación General del Trabajo (CGT), manifestó públicamente el rechazo de su organización al señalar que la norma “representa un retroceso social que terminará coaccionando a los empleados a ejercer su actividad laboral en una jornada tradicionalmente exenta”. Como medida de protesta, la central sindical convocó una concentración frente al Palacio del Luxemburgo y promovió una petición ciudadana que, a mitad de la jornada parlamentaria, ya sumaba cerca de 120.000 firmas de apoyo contra lo que consideran una imposición política.