Este sábado 20, se escucharon con fuerza los clamores en defensa de los derechos civiles y políticos y contra la criminalización del Gobierno Vasco en las calles de Bilbo. En la manifestación apoyada por casi 200 agentes del movimiento popular, se afirmó la “urgencia” de poner límites a la represión, y también difundido mensajes de solidaridad: “Vaya un abrazo para todos aquellos que están sufriendo la represión a lo largo de Euskal Herria y más allá; a los 28 compañeros detenidos por enfrentarse al acto fascista de Vito Quiles; a los procesados por realizar un recibimiento en Berango; a los dos compañeros detenidos por manifestar su solidaridad con el pueblo de Irán y la resistencia de Oriente Próximo; a todos los compañeros que sufren la represión en Ipar Euskal Herria; y, en general, a todos los que sufren la represión por hacer frente a las injusticias tanto del capitalismo como del imperialismo”.

En el acto final de la movilización declararon que el Gobierno vasco ha iniciado un nuevo ciclo represivo de la mano de Bingen Zupiria: “Él dice que el derecho a la protesta está garantizado en la CAV, pero la realidad es muy diferente. No pueden decir lo mismo los miembros de la Flotilla, ni tampoco Iker Arana, Amaia Zabarte, Xuhar Pazos o Aritz Ibarra. Abrir un gaztetxe es motivo de represión, que se lo pregunten a los jóvenes de Galdakao o de Eibar. Oponerse al sionismo genocida también es motivo de persecución, tal como muestran el caso de la Flotilla o la respuesta que tuvieron las protestas de la Vuelta”.

Represión en todas partes

También se recordaron más casos de quienes sufren la represión: “En Azpeitia, tras una pintada hecha con rotulador en un contenedor, hay más de 20 procesados. Una acampada pacífica, recibir a equipos de fútbol, la venta ambulante... son motivos para recibir multas, palizas y detenciones. Hablar en euskera y pedir que se respeten los derechos lingüísticos es, en sí mismo, motivo para recibir multas. Podríamos seguir dando ejemplos similares y nunca terminaríamos”.

Según explicaron los portavoces, con los casos mencionados se puede deducir que el derecho a la protesta y los derechos civiles y políticos están en la cuerda floja: “Abrir gaztetxes, la desobediencia civil, poner el cuerpo en los desahucios... son formas de protesta legítimas, democráticas y necesarias. ¡No podéis meter las luchas del movimiento popular simplemente en el saco de la represión!”.

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Los derechos civiles y políticos en entredicho

Al final de la movilización se señaló que “lo que está en juego” es la oportunidad de hacer frente al capitalismo y a sus injusticias: “El PNV y los Estados lo tienen claro, están recortando los derechos civiles y políticos para que no haya opción de responder ante la próxima crisis. Están recortando los derechos civiles y políticos porque ponen en peligro sus intereses políticos y económicos. Quieren al movimiento popular débil y sumiso. Para que no protestemos contra sus amiguitos especuladores, para que sigan haciendo acuerdos con Israel, para que no reapropiemos edificios de grandes propietarios o para que sigan haciendo negocio con la destrucción de los ecosistemas”.

Por el contrario, reivindicaron el derecho a la protesta y anunciado que seguirán trabajando contra cualquier tipo de opresión. Asimismo, han exigido al Gobierno que dé “un paso atrás” en la espiral criminalizadora: “Por nuestra parte, seguiremos trabajando a favor de los derechos civiles y políticos, tendiéndonos la mano mutuamente y aportando contra todo tipo de injusticias. Que la movilización de hoy sea un paso más en esa dirección”.