El Gobierno de Bélgica otorgó un visado de estancia “limitado a un día” a una delegación talibán con el objetivo de celebrar una reunión “de carácter técnico” sobre políticas de migración y deportación en las instituciones de la Unión Europea. Según adelantó la agencia de noticias nacional belga a partir de fuentes de la oficina del ministro de Exteriores, Maxime Prévot, los permisos de entrada fueron entregados la tarde de este lunes. Aunque las autoridades comunitarias y belgas evitaron confirmar la fecha exacta “por motivos de seguridad”, la agencia Reuters informó de que las conversaciones en la sede de la Comisión Europea se celebrarán este martes, dando continuidad a una primera ronda de contactos que tuvo lugar en Kabul el pasado mes de enero.

Un portavoz de la Comisión reiteró este lunes que el encuentro “se mantendrá estrictamente a nivel técnico con los representantes de las autoridades de facto de Afganistán”, excusándose en que “la iniciativa no parte del Ejecutivo comunitario sino de una demanda directa de veinte Estados miembros y países asociados de la zona Schengen”. La agencia EFE recordó que el propio Gobierno talibán ya había confirmado la invitación el pasado 8 de junio. La petición original fue impulsada a finales del año pasado por una coalición liderada por Bélgica y Alemania, y suscrita por países como Austria, Italia, Países Bajos y Polonia, con el fin de encontrar vías diplomáticas y operativas que faciliten las devoluciones forzosas de los ciudadanos afganos que “carezcan de derecho legal de residencia” en suelo europeo.

El encuentro diplomático coincide con las revelaciones del diario alemán Bild, que este domingo adelantó la existencia de un acuerdo bilateral específico entre el Gobierno de Alemania y las autoridades talibanes para acelerar la deportación de “delincuentes convictos” a Afganistán. Este pacto logístico prevé la organización de hasta tres vuelos charter mensuales de expulsión, así como la ejecución de un número ilimitado de deportaciones individuales a través de líneas comerciales regulares. En lo que va de año han sido deportados 77 nacionales afganos en tres vuelos. Estas negociaciones paralelas se producen en un contexto de creciente restricción migratoria en el bloque europeo, días después de que el Parlamento Europeo ratificara un reglamento de retornos que avala la creación de campos de concentración en terceros países ajenos a la Unión Europea.

Un acto de legitimación e hipocresía

La presencia de los emisarios talibanes en Bruselas ha desatado severas protestas por parte de organizaciones civiles de derechos humanos, que denuncian el acto como “una legitimación de facto de un régimen extremista que mantiene a Afganistán bajo una severa crisis humanitaria desde su regreso al poder en 2021”. Las críticas institucionales fueron secundadas por el relator especial de la ONU para Afganistán, Richard Bennett, quien calificó los planes europeos de “sumamente preocupantes”. El representante de Naciones Unidas recordó que la aplicación de retornos forzosos hacia el país centroasiático “vulnera de forma directa el principio internacional de no devolución, el cual prohíbe taxativamente la entrega de individuos a Estados donde sus vidas corran peligro o donde la población civil, y de manera particular las mujeres bajo la estricta ley islámica vigente, sea objeto de persecuciones sistemáticas y violaciones de sus derechos fundamentales”.