Putin: “La OTAN prepara una guerra abierta contra Rusia”
Moscú alerta de un creciente riesgo de enfrentamiento militar directo con las potencias occidentales para 2030, afirmando que la Alianza Atlántica busca prolongar el conflicto en Ucrania para ganar tiempo operativo.
En declaraciones oficiales realizadas este martes en Moscú, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, acusó de forma directa a los países aliados de la OTAN de “estar ejecutando preparativos para una guerra abierta contra la Federación Rusa”. El presidente argumentó que “la constante amenaza que representa el bloque atlántico para la seguridad nacional obliga al Kremlin a adoptar una serie de contramedidas de autodefensa”, las cuales, según su criterio, “son posteriormente instrumentalizadas y proyectadas por las potencias occidentales como supuestos actos de agresión para justificar políticas belicistas ante la opinión pública internacional”. Las declaraciones se producen tras la ofensiva de estas últimas semanas, en la cual Kiev ha redoblado los ataques contra instalaciones petrolíferas rusas, especialmente contra Moscú y los alrededores del Kremlin.
Putin señaló que el patrón de actuación de lo que denominó “el Occidente pseudodemocrático” consiste en crear primero “amenazas artificiales contra Rusia” para forzar una respuesta de protección y, acto seguido, acusar al Kremlin con el único fin de validar un incremento drástico en sus presupuestos militares. En su intervención, el dirigente incidió en que “debido a esta dinámica el riesgo de un conflicto armado está aumentando considerablemente en varias regiones del mundo, afectando de manera directa al continente europeo, donde la tensión institucional ha alcanzado niveles máximos”.
Al evaluar la situación operativa en Ucrania, el presidente ruso elogió la “valentía y eficacia” de las fuerzas armadas de su país, afirmando que sus tropas “continúan liberando territorios históricos y protegiendo a la población de la región oriental”. En este contexto, el jefe de Estado aseguró que el Ejército ruso ha tomado prácticamente el control de la localidad de Konstantinovka, situada en la región de Donetsk, una zona que actualmente registra la mayor intensidad de los combates en el frente. Tras denunciar formalmente una supuesta falta de interés por parte del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, en alcanzar un acuerdo de paz en el este del país, Putin redobló su llamamiento a “mantener el esfuerzo bélico” tras advertir de que “Rusia llegará a donde tenga que llegar para cumplir sus objetivos estratégicos”.
Las advertencias sobre una confrontación a gran escala fueron secundadas el mismo martes por el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Alexander Grushko, quien compareció ante los medios de comunicación para refrendar que las posibilidades de un choque militar directo con la OTAN “van en aumento”. Grushko vinculó esta preocupante tendencia a las recientes valoraciones de la inteligencia europea, que sugieren que el continente “debe estar listo para repeler un ataque ruso a finales de la década”, indicando que las potencias occidentales proyectan estar preparadas para el año 2030 y que, por tal motivo, rechazan cualquier escenario de paz inmediata en territorio ucraniano. Esta postura coincide con el análisis publicado la semana pasada por el ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, quien sostuvo en un extenso artículo de balance geopolítico que “los gobiernos europeos pretenden ganar tiempo por todos los medios para alcanzar la plena preparación operativa de sus ejércitos antes de que expire el plazo fijado para el final de la década”.