La condición de Aristotelis Chantzis es “potencialmente mortal”
Pesa 35 kilos y ha perdido el 44% de su masa corporal tras 140 días en huelga de hambre contra el desalojo de Prosfygika; más de 5.000 personas se manifestaron ayer frente al Parlamento griego en su apoyo.
Un equipo de médicos del Hospital G. Gennimatas de Atenas emitió ayer miércoles un informe oficial en el que califica de “extremadamente crítica y en constante empeoramiento” la salud de Aristotelis Chantzis, quien cumple hoy 140 días en huelga de hambre. Chantzis inició su protesta el pasado 5 de febrero con el objetivo de defender la Comunidad de Prosfygika Okupada frente a los planes de desalojo institucional. Según el parte firmado por el doctor Argyris Stouras, médico adjunto de Medicina Interna del hospital, y el doctor George Vatidis, especialista en Medicina Interna y Cuidados Intensivos, Chantzis fue ingresado de urgencia tras manifestar síntomas neurológicos agudos. El diagnóstico actual confirma que padece una encefalopatía de Wernicke aguda acompañada de visión doble y marcha atáxica, sumado a desequilibrios electrolíticos severos que lo predisponen a sufrir arritmias potencialmente mortales.
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Los médicos que realizan el seguimiento regular informan que el huelguista presenta episodios hipoglucémicos muy graves y persistentes. Debido a la debilidad muscular generalizada que afecta tanto a los músculos faciales y oculares como a los respiratorios, Chantzis ha desarrollado dificultades para tragar, lo que ha derivado en una aspiración en las vías respiratorias y un cuadro de hipoxemia que actualmente está siendo tratado con broncodilatadores inhalados y oxígeno mediante cánula nasal. Los datos antropométricos registrados al momento de su hospitalización revelan que pesa únicamente 35 kilogramos, lo que representa una alarmante pérdida del 44% de su peso corporal inicial y un Índice de Masa Corporal de 13,3. Esta condición extrema se complementa con la presencia de edemas en ambos miembros inferiores y la incapacidad absoluta de mantenerse en pie por sus propios medios. Los facultativos han sido taxativos al declarar que “la negativa de las autoridades a cumplir con las demandas del manifestante equivale a una sentencia de muerte debido al riesgo inmediato que corre su vida”.

En la tarde de ayer, una multitud de más de cinco mil personas se concentró frente al Parlamento griego en Atenas para exigir de forma unánime la cancelación del desalojo forzoso de la Comunidad de Prosfygika. Este complejo residencial histórico, edificado originalmente en el año 1933 para alojar a los refugiados procedentes de Asia Menor en la avenida Alexandras, ha sido transformado a lo largo de los últimos dieciséis años en un hogar cooperativo y autogestionado. En la actualidad, el espacio alberga a más de 400 habitantes originarios de 27 países, incluyendo a refugiados, migrantes, ancianos, personas con patologías crónicas, familias de bajos ingresos y más de 50 niños. La comunidad sostiene de manera autónoma un total de 22 estructuras sociales destinadas al servicio del vecindario, entre las cuales se cuentan una escuela infantil, una cocina y cafetería colectiva, una panadería, un centro de acogida para pacientes con cáncer y sus familiares, una estructura de salud con farmacia social, una biblioteca, talleres y diversas redes de apoyo técnico y logístico.


El desalojo de Prosfygika
El conflicto legal se originó el 6 de junio de 2025 con la aprobación de la Decisión Número 864/2025 por parte del Comité Regional de la Región de Ática, la cual ratificó un proyecto de “restauración para vivienda social” que se financiará con recursos regionales y fondos del Acuerdo de Asociación Europeo 2021-2027. Los residentes y sus equipos jurídicos rechazan la legalidad de esta resolución debido a que califica falsamente a los edificios como “vacíos”, ignorando la presencia de cientos de habitantes. A pesar de las denuncias comunitarias sobre irregularidades procedimentales en la titularidad y el financiamiento de la obra, los portavoces del Gobierno del primer ministro Kyriakos Mitsotakis, líder de Nueva Democracia, han ratificado ante los medios locales que los planes de desahucio “continuarán según lo previsto”.
Ante lo que consideran un borrado ilegal de su comunidad, Aristotelis Chantzis y Suzon Doppagne iniciaron huelgas de hambre indefinidas el 5 de febrero y el 1 de mayo de 2026, respectivamente, responsabilizando directamente al Ejecutivo central por el deterioro de su salud. Aunque la administración regional denegó taxativamente una audiencia de diálogo urgente el pasado 27 de abril tras declarar el asunto como resuelto, la resistencia ha sumado el respaldo de entidades como Amnistía Internacional Grecia y el propio Ayuntamiento de Atenas, liderado por el PASOK, organismos que han exigido públicamente la congelación de los planes estatales, la apertura de consultas públicas y la protección absoluta de los residentes actuales.