El flanco oriental de la UE exige mayor infraestructura militar contra Rusia
En la cumbre de Gdansk, Polonia anuncia un gasto militar récord del 6,9% de su PIB, mientras Bruselas confirma que presentará el proyecto de vigilancia “Eastern Flank Watch” de forma “inminente”.
Los líderes de los países que integran el flanco oriental de la Unión Europea han solicitado de manera conjunta al resto de los socios comunitarios la activación inmediata de la iniciativa militar denominada ‘Eastern Flank Watch’. Esta reclamación formal se ha materializado este jueves durante la segunda jornada de la Cumbre del flanco oriental celebrada en la ciudad polaca de Gdansk. Los jefes de Estado y de Gobierno de Polonia, Rumanía, Lituania, Letonia, Estonia, Finlanda y Suecia han urgido a los Veintisiete a conceder el visto bueno definitivo a este programa bajo la excusa del “constante incremento de incursiones de drones procedentes del conflicto bélico en Ucrania dentro de sus respectivos espacios soberanos”.
El primer ministro de Polonia y anfitrión del encuentro, Donald Tusk, ha advertido formalmente a la ‘comunidad internacional’ que los países fronterizas con Rusia, Bielorrusia y Ucrania prevén “una escalada de la tensión militar” en las próximas semanas y meses. Tusk ha confirmado que Polonia destinará durante el presente ejercicio el 6,9% de su PIB a materia militar, lo que consolida al país como el Estado miembro con el mayor porcentaje de inversión bélica de toda la OTAN.
La viabilidad financiera y temporal del proyecto ha centrado gran parte de los debates de la cumbre en territorio polaco. El presidente de Lituania, Gitanas Nauseda, ha reclamado de forma enérgica que “todas las capacidades operativas y tecnológicas del Eastern Flank Watch se encuentren plenamente desplegadas para el año 2030”, para lo cual ha considerado “indispensable” que el plan “cuente con una dotación presupuestaria sustancial y específica dentro del próximo marco financiero plurianual de la Unión Europea”. Esta postura ha sido respaldada por el primer ministro de Finlandia, Petteri Orpo, quien ha subrayado que “la responsabilidad económica de costear la seguridad de las fronteras orientales no debe recaer en exclusiva sobre los países limítrofes, sino que constituye una obligación colectiva de la totalidad del tejido europeo”.

Integración de ucraniana y respuesta de Bruselas
El primer ministro de Letonia, Andris Kulberg, ha señalado la “importancia de que Ucrania participe activamente en la configuración del programa aportando sus conocimientos prácticos en tecnologías antidrón”, las cuales ha definido como “las más avanzadas y probadas en el actual escenario de combate”. De igual manera, el presidente de Rumanía, Nicusor Dan, ha manifestado que la cumbre de Gdansk ha resultado “de utilidad para verificar de primera mano los progresos en los planes de equipamiento militar de la región”, insistiendo en que “la experiencia operativa ucraniana debe integrarse formalmente en la arquitectura del nuevo sistema de control fronterizo europeo”.
La Unión Europea ha respondido a estas demandas mediante la intervención del comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, quien ha asistido a la cumbre acompañado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Kubilius ha anunciado de manera oficial que la propuesta institucional del Eastern Flank Watch será remitida “muy pronto” al Consejo Europeo para su ratificación definitiva como un ‘proyecto de defensa de interés común’, otorgándole con ello el máximo estatus político dentro de la Unión. El comisario ha concluido que la región fronteriza “requiere asistencia urgente no solo en sus capacidades defensivas básicas, sino también en infraestructuras críticas de movilidad militar”.