Alemania evalúa la obligatoriedad del servicio militar tras “no lograr suficientes voluntarios”
Con apenas 530 respuestas afirmativas entre 300.000 jóvenes encuestados, la Comisión de Defensa se da un año de plazo para “producir un cambio cultural” antes de dictar la obligatoriedad definitiva.
El Gobierno federal de Alemania ha registrado un balance sumamente adverso en su primer intento institucional por captar a las nuevas generaciones para sus Fuerzas Armadas. Transcurridos ya cinco meses desde la entrada en vigor en Berlín de la nueva legislación en materia de reclutamiento, las autoridades civiles y militares apenas han logrado sumar a 530 jóvenes “voluntarios” a las filas del ejército. Esta cifra se sitúa críticamente por debajo de las expectativas del Ejecutivo alemán, que había diseñado una estrategia masiva basada en la obligatoriedad de responder a un formulario de aptitud e interés para instruirse en el cuerpo militar. En total, los canales oficiales de la administración pública distribuyeron unas 300.000 solicitudes dirigidas a ciudadanos mayores de 18 años en todo el territorio, obteniendo un porcentaje de aceptación prácticamente marginal.
Ante los preocupantes resultados provisionales emanados de este proceso de consulta masiva, el presidente de la Comisión de Defensa del Parlamento alemán ha comparecido públicamente para proponer la concesión de un margen estricto de espera de un año con el fin de “evaluar de manera definitiva el funcionamiento de este mecanismo de captación”. No obstante, el representante de la citada comisión parlamentaria ha advertido con firmeza de que, “si no se consiguen suficientes adeptos durante los próximos doce meses, las instituciones políticas valorarán formalmente la posibilidad de reintroducir el servicio militar obligatorio en el país”. El retorno a la antigua regulación de reclutamiento forzoso se contempla ahora como una alternativa viable de no prosperar la actual vía de incentivos individuales.
Este fracaso en la captación de personal civil se enmarca en un escenario donde Alemania ha dado un giro histórico en su política militar, empeñada en resucitar el fervor por la vida de cuartel mediante un rearme sin precedentes. Berlín ha inyectado sumas astronómicas al aparato bélico en los últimos años. Tras activar un fondo especial de 100.000 millones de euros, el gasto militar germano ha encadenado récords históricos consecutivos, alcanzando un techo sin parangón de 83.000 millones de euros.
En contraste con este incremento absoluto del gasto bélico, Berlín sigue en su ofensiva contra la clase trabajadora tras aprobar recientemente la subida de la edad de jubilación hasta los 70 años, así como la obligatoriedad de un sistema de pensiones privado. De igual forma, el gobierno de Merz ha dictado duros recortes en sanidad.