El canciller alemán, Friedrich Merz, anunció este miércoles en una rueda de prensa conjunta con el secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, y el ministro de Defensa germano, Boris Pistorius, que los países aliados prometerán a Ucrania un nuevo paquete de ayuda financiera y militar. Este compromiso institucional se formalizará durante la próxima cumbre de la OTAN, programada para los días 7 y 8 de julio en Ankara, Turquía. Según reveló el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ), el borrador de la declaración final estipula una partida de al menos 70.000 millones de euros para el año 2026, con la intención de “mantener un nivel comparable“ en 2027, lo que elevaría la asistencia total a 140.000 millones de euros. 

Durante su comparecencia, Merz enfatizó el carácter “estratégico” de la propuesta al declarar que “queremos enviar también desde Ankara una señal de apoyo continuo a Ucrania. El Gobierno federal propone que nosotros, como aliados europeos de la OTAN, otorguemos a Kiev un nuevo compromiso de financiación. Esperamos que Moscú extraiga las conclusiones correctas de ello. No disminuiremos nuestro apoyo a Ucrania”.

La propuesta, no obstante, se encuentra actualmente sujeta a intensas negociaciones diplomáticas debido a la falta de consenso en su extensión temporal. De acuerdo con las fuentes del FAZ, Italia lidera la resistencia dentro del bloque para evitar un compromiso a más largo plazo que explicite el año 2027, motivo por el cual dicha cláusula permanece entre corchetes en el borrador oficial que volverá a ser evaluado por los embajadores este jueves. El citado medio de comunicación alemán aclaró que la cifra de 70.000 millones de euros anuales no responde a una evaluación técnica de necesidades sobre el terreno, sino a una agregación financiera directa: 30.000 millones de euros derivados del préstamo de la Unión Europea para Ucrania y los 40.000 millones restantes correspondientes al acuerdo previo alcanzado en la cumbre de Washington de 2024. 

A nivel diplomático, el canciller Merz insistió en que “la responsabilidad de detener el conflicto recae sobre el Kremlin”, señalando que “debería acercarse el momento en que la cúpula dirigente rusa se declare dispuesta a entablar conversaciones y negociaciones. Depende únicamente de Moscú. La disposición al diálogo por nuestra parte, por parte de los europeos, de la OTAN y, sobre todo, la disposición al diálogo del presidente ucraniano y, con ello, de Ucrania, ha quedado documentada en numerosas ocasiones. Sólo depende de Putin iniciar ahora estas conversaciones y poner fin a la guerra”.

Washington se desentiende y carga a Europa

Por otra parte, informaciones publicadas por el medio estadounidense Politico indican que se prevé que Washington no participe de manera directa en este fondo específico de financiación plurianual. A pesar de esta ausencia en el nuevo esquema europeo, el secretario general Mark Rutte subrayó que el soporte de la potencia norteamericana “sigue siendo indispensable” y continúa ejecutándose de manera regular mediante el programa PURL. A través de este mecanismo operativo, vigente desde 2025, el Gobierno de Kiev adquiere armamento pesado directamente a proveedores estadounidenses, destacando el suministro de misiles para los sistemas de defensa Patriot, gracias al financiamiento mayoritario de socios como Canadá y los países europeos, tras el bajón de la financiación estadounidense. Rutte defendió “la legitimidad y la eficacia” de este esquema de cooperación bilateral afirmando que “sólo Estados Unidos puede proporcionar este apoyo a gran escala y sigue haciéndolo, además de ayudar de muchas otras maneras que no siempre pueden hacerse públicas en una conferencia de prensa”.

El optimismo del Gobierno alemán respecto a la cohesión de los aliados se sustenta también en los resultados de la reciente cumbre del G7 celebrada en la localidad francesa de Évian. En dicho foro, los líderes de las principales economías occidentales, incluyendo al presidente estadounidense, Donald Trump, ratificaron un acuerdo vinculante destinado a endurecer las sanciones comerciales contra las exportaciones de petróleo y gas rusos, además de garantizar un incremento sustancial en el envío de plataformas militares antiaéreas hacia el territorio ucraniano. 

Respecto a este antecedente inmediato, Merz recordó que “el presidente de Estados Unidos estuvo con nosotros y firmó el documento. Esa es, por tanto, la posición clara de quienes integran el G7, y es algo en lo que podemos confiar de cara a la reunión de la OTAN de la próxima semana”. Con este escenario de fondo, las delegaciones diplomáticas de la Alianza Atlántica apurarán los plazos de negociación en las próximas horas para tratar de remover las objeciones presupuestarias y presentarse en Ankara con un frente unificado frente a Moscú, según informaciones recopilados por la agencia EFE.