EEUU supera a China en inversión en energía fósil por primera vez en décadas
El auge de los centros de datos ha disparado la compra de turbinas de gas de Washington, alcanzando los 50.000 millones de dólares este año y superando el gasto chino en plantas de carbón y gas.
La inversión en centrales eléctricas de combustibles fósiles en Estados Unidos superará a la de China por primera vez en décadas durante este año, impulsada por un incremento masivo en los pedidos de turbinas de gas para abastecer el rápido desarrollo de los centros de datos. Según proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) obtenidas por el diario británico Financial Times, el gasto estadounidense en plantas alimentadas por carbón y gas alcanzará los 50.000 millones de dólares este año, lo que representa unos 3.000 millones de dólares más que lo presupuestado por China. Este incremento en el valor de la inversión responde tanto al volumen de pedidos como al encarecimiento de los equipos de generación, cuyo precio se ha disparado debido a que la demanda global ha desbordado la capacidad de fabricación de las empresas del sector.
Los datos de la AIE indican que los clientes con sede en Estados Unidos solicitaron aproximadamente 20 gigavatios en turbinas de gas solo durante el primer trimestre de 2026. Esta aceleración coincide con las ingentes necesidades energéticas de las instalaciones modernas de inteligencia artificial, las cuales requieren individualmente entre uno y varios gigavatios de potencia, un volumen equivalente al consumo eléctrico de una gran ciudad. De acuerdo con los análisis de la agencia, la mayor parte de estas turbinas se destinarán a la generación de electricidad “detrás del contador”, una modalidad que permite a las corporaciones eludir la red eléctrica pública y producir su propia energía de forma directa y autónoma.
Ante este escenario, fabricantes líderes de la industria como Siemens y GE Vernova se encuentran saturados de pedidos por parte de gigantes tecnológicos como Alphabet, Amazon y Meta Platforms, involucrados en una intensa competencia por el dominio de la infraestructura de datos. En su reporte de resultados correspondiente al primer trimestre de 2026, la firma GE Vernova reveló que acumula una cartera de pedidos pendientes valorada en 18.000 millones de dólares. Este despliegue de combustibles fósiles se produce de manera paralela a las decisiones políticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha comenzado a desmantelar regulaciones climáticas e incentivos para las energías limpias con el fin de promover la industria de los hidrocarburos. Diversos expertos del sector han advertido que las directrices de la administración Trump han ralentizado significativamente el ritmo de descarbonización en el país.
Reid Ramdathsingh, analista de energía de la firma de consultoría Rystad Energy, señaló que las abundantes reservas de gas natural en territorio estadounidense representan una ventaja competitiva en el esfuerzo del país por expandir su capacidad energética. Ramdathsingh detalló que las turbinas de gas han experimentado un aumento masivo en sus precios, pasando de costar aproximadamente 800 dólares por kilovatio a superar los 2.500 dólares en las transacciones recientes. El especialista destacó que la energía generada por gas desempeña un papel cada vez más relevante en la estabilización de la red eléctrica a medida que se incorporan fuentes renovables intermitentes como la solar y la eólica.
Por otra parte, este repunte en la inversión fósil sigue a las tendencias reflejadas en la Revisión Estadística de la Energía Mundial del Energy Institute publicada con datos de 2025, la cual mostró que el consumo de carbón en EEUU creció un 10% durante dicho periodo tras un incremento del 50% en los precios del gas, una dinámica de consumo que se ha mantenido en 2026 debido a las tensiones y la guerra en Oriente Próximo.
Por su parte, China mantiene sus inversiones en centrales térmicas de carbón, aunque los costes de construcción de dicha infraestructura resultan inferiores en el país asiático en comparación con la instalación de turbinas de gas en el mercado norteamericano. Paralelamente, el gobierno de Pekín continúa con el despliegue acelerado de fuentes renovables, habiendo instalado cerca de 1,2 teravatios de capacidad solar total a finales de 2025, lo que representa la mitad del total global disponible. A pesar de los avances en tecnologías limpias, el informe anual del Energy Institute, previamente editado por la petrolera BP, confirmó que los combustibles fósiles siguen constituyendo más de las cuatro quintas partes del suministro energético mundial, con un incremento del 1,1% en las emisiones globales de carbono durante el año 2025.