Un violento incendio destruyó por completo unas 300 chabolas en el asentamiento de trabajadores inmigrantes temporeros ubicado en el Polígono San Jorge, en el municipio de Palos de la Frontera, Huelva. El siniestro se originó en la noche este lunes, coincidiendo temporalmente con la finalización de la temporada de la recogida de la fresa en la provincia. Según informaron las autoridades locales y los servicios de emergencia, el fuego se saldó con cuantiosos daños materiales que dejaron sin pertenencias a los residentes del campamento.

El Servicio de Emergencias 112 de Andalucía comenzó a registrar las primeras llamadas de alerta alrededor de las 22:30 horas del lunes, procedentes de testigos que advertían de la rápida propagación de las llamas por las hileras de infraviviendas, especificando desde el primer momento que había numerosas estructuras afectadas pero que la población estaba logrando ponerse a salvo. Ante la envergadura de la emergencia, el centro coordinador del 112 movilizó de forma inmediata a los efectivos pertinentes. El Consorcio Provincial de Bomberos dio por extinguido el fuego de manera oficial a las 02:00 horas del martes 7 de julio, tras perimetrar una superficie damnificada de tres hectáreas y asegurar los puntos calientes para evitar que la afección se extendiera hacia las naves industriales y los negocios comerciales colindantes del polígono.

La alcaldesa de Palos de la Frontera, Milagros Romero, compareció ante los medios para evaluar los daños y confirmó que se ha abierto una investigación ‘minuciosa’ para esclarecer el origen de las llamas, apuntando abiertamente a la hipótesis del sabotaje. La regidora lamentó de forma expresa que este tipo de sucesos críticos sean “reiterados todos los años” justamente al finalizar las campañas agrícolas estacionales. Asimismo, la primera edil subrayó la existencia de una sospecha fundada sobre el origen del fuego al manifestar que “hay una presunción de que ha sido intencionado, como en las otras ocasiones”, desvelando además que recientemente se había detectado un intento previo de prender fuego a una de las chabolas del mismo recinto.

Este núcleo habitacional cuenta con antecedentes recientes de siniestralidad extrema, habiendo sufrido incendios similares durante los meses de septiembre y octubre del pasado año 2025, los cuales destruyeron 70 y 60 chabolas respectivamente. Es decir, los migrantes que allí trabajaban lo han perdido todo tras la destrucción total del asentamiento justo en el momento en que concluye su periodo de “utilidad laboral” en las plantaciones agrícolas de la comarca.