La celebración del macroevento deportivo de los ‘Gay Games’ en la ciudad de València ha desatado una campaña de protestas y sabotajes coordinados que han afectado a más de un centenar de alojamientos turísticos e infraestructuras públicas. Según una nota de prensa difundida a los medios de comunicación por la plataforma Boicot Gay Games, colectivos locales se han responsabilizado de una serie de ataques materiales ejecutados en diferentes puntos de la capital valenciana durante los primeros días de julio de 2026. 

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Video: @bdspv (Instagram)

Las acciones comenzaron en la madrugada del pasado viernes 3 de julio, cuando se inutilizaron los accesos y se vertió pintura en siete campos deportivos que acogían las competiciones. Las acciones se intensificaron durante la noche del sábado 4 de julio con el sabotaje de más de cien cajetines de llaves de apartamentos turísticos y la proliferación de pintadas con consignas como “Tourist go home” en los distritos de Ciutat Vella y Benimaclet, alcanzando también las paredes del pabellón polideportivo de la Fonteta de Sant Lluís tras el acto de clausura del evento.

Los promotores de estas acciones defienden el boicot señalando la contradicción entre las “políticas de inclusión” del evento y sus vínculos económicos y geopolíticos. En su comunicado oficial, la campaña afirmó que “estas acciones se han realizado para hacer evidente los vínculos entre el evento y la entidad sionista de Israel”, criticando la participación activa del Club Deportivo LGTB de Tel Aviv y el patrocinio de la corporación armamentística estadounidense General Electric, firma a la que acusan de fabricar componentes esenciales para el arsenal militar utilizado en el genocidio. 

Foto: pikaramagazine.com
Foto: pikaramagazine.com

Gentrificación y ‘pinkwashing’

El impacto de estas protestas no se limitó al territorio valenciano, ya que la organización aseguró haber replicado las acciones de sabotaje con pintura y cartelería en las sedes de las empresas señaladas como cómplices en otras capitales del Estado, incluyendo las oficinas de General Electric en Barcelona y diversos establecimientos de la cadena Axel Hotels tanto en la capital catalana como en Madrid.

Más allá de las reivindicaciones internacionales, el rechazo a los Gay Games responde a una profunda crisis interna dentro del propio tejido asociativo e institucional de València. Aunque la llegada de los juegos se gestionó inicialmente en el año 2021 bajo el mandato del anterior alcalde Joan Ribó mediante una coalición de izquierdas, el relevo en el gobierno municipal, actualmente liderado por la alcaldesa María José Català del PP en coalición con Vox, provocó una ruptura con los colectivos sociales tradicionales. Las entidades vecinales y sectoriales denunciaron la mercantilización del evento a favor del empresariado del ocio nocturno y de grandes cadenas hoteleras, criticando el desplazamiento habitacional que sufre la población local. 

Asimismo, el activismo LGTB oficializó su desvinculación definitiva del proyecto en mayo de 2024 tras denunciar que el Ayuntamiento modificó el comité de gobernanza para reducir la representación de los colectivos fundacionales, la Fundación València Diversitat y el Club Esportiu LGTBIQ+ Samarucs, a solo dos de los ocho votos disponibles, lo que llevó a un sector mayoritario de las bases a calificar la cita de este año como “los juegos de la vergüenza”.