En Washington, el Departamento de Estado de los Estados Unidos concluyó este jueves a la Reunión Ministerial sobre la Resurgencia del Terrorismo Político, una iniciativa impulsada por el secretario de Estado, Marco Rubio, con el objetivo de estructurar una coalición internacional contra el “extremismo de extrema izquierda”. Durante la sesión inaugural de la cumbre, celebrada en la sede de la diplomacia estadounidense el miércoles, Rubio señaló que este tipo de violencia ha constituido históricamente un “punto ciego” en la doctrina de seguridad de su país, la cual estuvo concentrada casi en su totalidad en el ‘terrorismo yihadista’ durante las últimas décadas.

Aunque el Gobierno de EEUU no ha publicado una lista oficial de los participantes, fuentes del Departamento de Estado confirmaron al diario EL PAÍS la asistencia de 66 delegaciones internacionales. Entre los países presentes se encuentran el Estado español, Canadá, Alemania, Argentina, Italia, Chile y Uruguay. Por el contrario, países como México, China y Colombia no figuran en la nómina de asistentes suministrada. El nivel de las representaciones diplomáticas varía según el Estado; en el caso de Israel, la delegación estuvo encabezada directamente por su ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Saar.

En su alocución, Rubio advirtió sobre la existencia de una supuesta “red transnacional de militantes vinculados al movimiento Antifa”, quienes, según sus declaraciones, “se desplazan entre Europa y las Américas utilizando canales encriptados, casas de seguridad y financiación transnacional para coordinar ataques y difundir propaganda en colaboración con Estados extranjeros hostiles”. El secretario de Estado defendió que, bajo el mandato del presidente Donald Trump, el país norteamericano está construyendo por primera vez la “infraestructura de alianzas necesarias para combatir esta amenaza”, con la supuesta desatención institucional hacia los movimientos de izquierda. En este sentido, criticó con dureza los disturbios ocurridos tras la muerte de George Floyd en mayo de 2020, calificándolos como “actos de terrorismo no enjuiciados”.

De acuerdo con los comunicados oficiales emitidos por el Departamento de Estado, la Administración estadounidense ha intensificado sus medidas punitivas y legales desde noviembre de 2025. En este periodo, Washington ha catalogado formalmente a cuatro organizaciones de izquierda de origen europeo, Antifa Ost, la Federación Anarquista Informal/Frente Internacional Revolucionario (FAI/FRI), Justicia Proletaria y Autodefensa de Clase Revolucionaria, como ‘Organizaciones Terroristas Extranjeras y Terroristas Globales’. Asimismo, el Gobierno de los Estados Unidos ofrece actualmente una recompensa de hasta 10 millones de dólares por información que permita interrumpir los mecanismos financieros de estos grupos, al tiempo que promueve el intercambio de prácticas judiciales y policiales con fiscales y especialistas de todo el mundo.

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Video: @irezugasti (X)

La cumbre también contó con las intervenciones del asesor de Seguridad Nacional de EEUU, Stephen Miller, y del secretario del Tesoro, Scott Bessent. Miller afirmó que el “terrorismo político de izquierda busca subvertir el sistema de gobierno utilizando las libertades civiles como protección jurídica para blindarse”. El asesor aludió directamente a los intentos de magnicidio contra Donald Trump y al asesinato del fascista Charlie Kirk, ocurrido en septiembre de 2025, como “muestras de una amenaza letal para la civilización”, instando a las instituciones a “actuar con firmeza”.