EEUU acumula 13.000 millones de dólares del petróleo venezolano en 2026
A seis meses del secuestro de Nicolás Maduro y del alivio de sanciones, economistas y congresistas exigen transparencia y denuncian “opacidad y versiones contradictorias” del Ejecutivo estadounidense.
Transcurridos seis meses desde que la administración estadounidense tomara el control directo de las exportaciones petroleras de Venezuela e “instalara” a la vicepresidenta Delcy Rodríguez al frente del Ejecutivo tras el secuestro del presidente Nicolás Maduro en enero pasado, el destino de los millonarios recursos generados por la venta de crudo permanece rodeado de incertidumbre y versiones contradictorias. De acuerdo con estimaciones realizadas por Financial Times a partir de datos de seguimiento de buques de la plataforma Kpler y cotizaciones de precios de la agencia Argus Media, Washington ha recaudado más de 13.000 millones de dólares en ingresos petroleros venezolanos en lo que va de año. Sin embargo, la Casa Blanca apenas ha ofrecido explicaciones públicas sobre la localización exacta de estos fondos ni sobre los mecanismos empleados para su ejecución financiera.
El sector hidrocarburífero representa aproximadamente una cuarta parte del PIB venezolano. Por ello, la flexibilización de las sanciones aprobada en enero prometía ser “el principal motor de reactivación económica” para un país fuertemente golpeado por años de sanciones y medidas de presión por parte de Washington, situación que se ha visto gravemente agravada tras dos devastadores terremotos ocurridos el pasado 24 de junio. No obstante, diversos analistas coinciden en que los signos de recuperación en Venezuela son “extraordinariamente modestos”, lo que confirma que Washington no ha desembolsado la totalidad de los ingresos petroleros hacia las arcas de Caracas.
Francisco Rodríguez, economista venezolano e investigador en el Center for Economic and Policy Research con sede en Washington, precisó que la tasa oficial de crecimiento del primer trimestre se situó en un 2,5 %, la cifra más baja registrada en casi cinco años, y afirmó que “Venezuela probablemente no creció a un ritmo superior a pesar de los mayores ingresos petroleros del primer trimestre porque Estados Unidos no transfirió al Gobierno venezolano la totalidad de dichos recursos”. En la misma línea, José Guerra, economista y exlegislador opositor, cuestionó abiertamente la falta de información disponible al señalar: “¿Dónde está el dinero? No hay transparencia y el Gobierno de Estados Unidos no nos informa”. Las estimaciones iniciales de la ONU fijan los costes de reparación de infraestructuras y edificaciones dañadas en al menos 37.000 millones de dólares.
En las instancias de poder estadounidense han proliferado relatos divergentes sobre la naturaleza del control de estos recursos. En la orden ejecutiva original promulgada en enero, la Casa Blanca estipuló que los fondos “continuarían siendo propiedad soberana del Gobierno venezolano“ y que “se depositarían en cuentas del Gobierno estadounidense bajo una capacidad gubernamental y de custodia”. Sin embargo, el Departamento de Energía de Estados Unidos declaró posteriormente que los recursos “se desembolsarán para el beneficio del pueblo estadounidense y del pueblo venezolano”. Por su parte, el presidente Donald Trump sostuvo de forma pública el pasado mes de junio que Estados Unidos logró recuperar el coste de la intervención militar “28 veces” a través del petróleo, añadiendo que Washington está “ganando mucho dinero” con las operaciones. Durante dicha intervención, el mandatario estadounidense llegó a manifestar que se trataba de “48 minutos para ganar esa guerra” y aseguró haber retirado “millones de barriles de crudo”.
Versiones contradictorias y opacidad
Las explicaciones técnicas brindadas por los altos funcionarios de la administración no han despejado los recelos en el Capitolio. En una comparecencia ante el Congreso celebrada el pasado mes de abril, el alto funcionario del Departamento de Estado, Michael Kozak, aseguró que se habían transferido alrededor de 3.000 millones de dólares a Venezuela y que la firma de auditoría KPMG supervisaba las cuentas bancarias, comprometiéndose a entregar informes trimestrales al Legislativo. Pese a ello, los miembros demócratas del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes han denunciado no haber recibido documentación alguna desde entonces. Durante otra audiencia parlamentaria celebrada el pasado miércoles, Kozak reiteró la postura oficial manifestando que “es su dinero, pero... tienen que obtener nuestro permiso”, explicando que se han autorizado partidas para salarios del sector público y suministros de la industria petrolera.
Tanto el Departamento de Estado como el Departamento del Tesoro mantuvieron que “se han desembolsado miles de millones de dólares en la economía venezolana mediante mecanismos de liquidez e impositivos orientados al gasto oficial”. No obstante, el portal digital habilitado por las autoridades de Caracas para fiscalizar las transferencias únicamente contabiliza una entrada confirmada por valor de 300 millones de dólares correspondiente al pasado mes de marzo.
La falta de claridad ha despertado duras críticas de legisladores de ambos partidos. El congresista demócrata Joaquin Castro declaró al Financial Times que “la invasión de Trump a Venezuela ha consistido en petróleo, poder y corrupción desde el primer momento, con miles de millones de dólares de ingresos petroleros venezolanos controlados por la administración Trump sin transparencia ni salvaguardias”, denunciando que el Congreso se mantiene ‘a oscuras’. Paralelamente, en una audiencia celebrada este pasado martes, la congresista republicana por Florida, María Elvira Salazar, reclamó la divulgación pública e inmediata de todos los informes financieros por “la importancia de la transparencia sobre hacia dónde va el dinero”.