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Oleada de huelgas en Países Bajos contra los recortes sociales para el gasto militar

Los sindicatos inician un mes de movilizaciones contra el tijeretazo de 6.500 millones en partidas sociales destinado a cumplir las órdenes de rearme de la OTAN.

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Trabajadores portuarios organizados con la FNV durante los paros de ayer. Foto: nu.nl
Trabajadores portuarios organizados con la FNV durante los paros de ayer. Foto: nu.nl

Países Bajos ha ingresado este viernes en un escenario de lucha en las calles tras la convocatoria de una extensa cadena de huelgas que afectará de forma severa a los sectores productivos y de servicios durante todo el mes de septiembre. La confederación sindical FNV ha diseñado este calendario de paros masivos como respuesta directa a las subidas de impuestos y a los severos recortes presupuestarios en las prestaciones públicas planificados por el Gobierno. El origen del descontento reside en la decisión del Ejecutivo de financiar, mediante el sacrificio de las partidas sociales, el importante aumento del gasto militar exigido por la OTAN. La protesta empezó a materializarse ayer de manera contundente con la suspensión total de actividades en el puerto de Róterdam, considerado la mayor infraestructura marítima de Europa, así como en los recintos portuarios de Ámsterdam y de la provincia de Zelanda.

La interrupción de las labores portuarias se prolongó desde las 11:15 horas de la mañana hasta las 19:00 horas de este viernes. Durante este franja horaria, las tripulaciones y el personal de estiba no prestaron servicio a ninguna embarcación atracada o que intentaba ingresar en las terminales comerciales de los tres enclaves. Esta medida inicial busca sentar las bases de una estrategia de presión sostenida cuyo objetivo es paralizar los engranajes económicos del país. Los sindicatos pretenden condicionar de forma directa la posición del Gobierno en minoría que encabeza el primer ministro Rob Jetten, el cual debe presentar a lo largo de este mismo mes el proyecto de presupuestos generales del Estado ante un clima de manifiesta inestabilidad política.

El momento de mayor impacto de esta marea de protestas está fijado para el próximo miércoles 9 de septiembre, jornada calificada por los sindicatos como el “día grande” del conflicto. Durante esa fecha, todo el sector del transporte público a nivel nacional está llamado a secundar un paro generalizado que se prevé multitudinario y que amenaza con suspender por completo los desplazamientos urbanos, interurbanos y la red ferroviaria en el conjunto del territorio neerlandés. La movilización no se limitará al sector del transporte, ya que a lo largo de la primera quincena del mes se sumarán de forma progresiva las plantillas de la multinacional cervecera Heineken, los empleados de la administración pública, los trabajadores de la industria de la construcción, los docentes y el personal de salud.

El ámbito de la sanidad pública constituye uno de los puntos más sensibles de las reclamaciones obreras. El plan de austeridad diseñado por el Ejecutivo contempla la eliminación del financiamiento público para diversos productos y tratamientos médicos previamente cubiertos, así como la instauración de un marco de recortes en el presupuesto de salud.

En el centro del debate presupuestario se halla el plan de recortes que proyecta reducir en 6.500 millones de euros las partidas destinadas a programas y servicios sociales. Este drástico recorte es la vía elegida por el Gabinete de Jetten para poder aproximarse a la meta del 5% del PIB en gasto militar, compromiso asumido por el país en la cumbre de la OTAN celebrada el año pasado en La Haya. Según las estimaciones aportadas por el propio Ejecutivo, las arcas públicas necesitarán recaudar e invertir unos 19.000 millones de euros adicionales cada año para poder cumplir de forma estricta con las exigencias de la Alianza Atlántica.

Los datos del Consejo Europeo indican que este año Países Bajos destinará al presupuesto de defensa aproximadamente un 2% de su PIB. Se trata de una senda de gasto que ya experimentó un notable impulso el año pasado cuando, según las cifras oficiales publicadas por la OTAN, el presupuesto militar neerlandés se incrementó en un 29%, alcanzando un total de 26.100 millones de euros.