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La ONU recorta a la mitad la ayuda humanitaria en Cisjordania

El Programa Mundial de Alimentos recortará la asistencia a 200.000 personas por “escasez de fondos internacionales” en medio del recrudecimiento de la violencia de los colonos.

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Foto: cbsnews.com
Foto: cbsnews.com

La crisis humanitaria en Palestina ha alcanzado un nuevo punto de inflexión con el drástico anuncio efectuado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas. Durante una rueda de prensa celebrada en la sede del organismo en Ginebra, la agencia internacional confirmó que se ve en la “obligación presupuestaria” de recortar a la mitad su asistencia alimentaria urgente en Cisjordania. La medida, que entrará en vigor de manera inmediata a partir de este mes, supone reducir la cobertura asistencial de 400.000 a tan solo 200.000 beneficiarios, al tiempo que la propia organización advierte sobre la “elevada probabilidad de que tengan que ejecutarse reducciones adicionales si las contribuciones financieras de la comunidad internacional continúan decayendo”.

Este brusco recorte afectará principalmente a comunidades rurales aisladas y al sur del territorio, con un énfasis particular en gobernaciones y pueblos altamente golpeados como Hebrón. En estas zonas, el programa venía proporcionando raciones directas de alimentos, vales de canje y transferencias directas de dinero en efectivo que permitían la subsistencia básica de familias golpeadas por la ocupación. El director del PMA para Palestina, Shaun Hughes, expuso la gravedad del escenario al señalar que “las severas restricciones a la libertad de movimiento, las demoliciones y el desplazamiento generalizado en Cisjordania han mermado los medios de subsistencia de los palestinos y han contribuido a una mayor inseguridad alimentaria. Ahora mismo, deberíamos estar aumentando nuestra ayuda en Cisjordania, no cortando estas vitales vías de suministro”.

El tijeretazo humanitario se produce en un contexto de progresivo e intenso deterioro de las condiciones sobre el terreno. Durante los casi tres años transcurridos desde el 7 de octubre de 2023, Cisjordania ha experimentado una escalada sostenida en el volumen de ataques por parte de las fuerzas de ocupación israelíes y un incremento marcado de los episodios de violencia, el robo de tierras y el acaparamiento de recursos hídricos por parte de sectores de colonos. Este fenómeno ha alterado profundamente la frágil económica local, fragmentando el territorio e imposibilitando la actividad agrícola y ganadera tradicional que sustentaba a decenas de miles de hogares palestinos.

Tradicionalmente, las agencias internacionales de cooperación encuadraban la problemática de Cisjordania bajo la categoría de una “crisis de derechos humanos y de libertades civiles derivada del régimen de ocupación militar”. Sin embargo, tal como reconoció Hughes ante los medios de comunicación en Ginebra, la asfixia económica prolongada y el bloqueo de actividades laborales han transformado radicalmente la naturaleza de la emergencia hacia una crisis alimentaria total. Las palabras del representante del PMA reflejan la extrema vulnerabilidad de los Palestinos al denunciar que “ahora se encuentran atrapados, sin poder moverse libremente para acceder a tierras o empleos, y por lo tanto, sin poder costear alimentos para sus familias. Se enfrentan a una injusticia y unas dificultades increíbles”.

La base de este colapso asistencial reside en el drástico repliegue financiero de los principales países donantes de Occidente, encabezados por Estados Unidos y diversas potencias europeas. Desde el año pasado, estos países han reorientado significativamente sus prioridades presupuestarias, reduciendo las partidas destinadas a la cooperación internacional y la ayuda al desarrollo para volcar esos recursos en el gasto público interno, el control inflacionario y el fortalecimiento de sus propios presupuestos militares. Este cambio de rumbo institucional ha dejado al descubierto las finanzas de las agencias de la ONU, incapaces de sostener sus programas operativos mínimos en las zonas de mayor vulnerabilidad del planeta.

La crisis presupuestaria que asfixia al PMA no representa un hecho aislado, sino que afecta en cascada a la totalidad del entramado humanitario que opera en Palestina. Otras organizaciones de gran calado, entre las que destaca la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (UNRWA), enfrentan dificultades económicas de gravedad similar que amenazan la viabilidad de sus servicios educativos, sanitarios y de protección social. Aunque existía la expectativa de que otras entidades pudiesen asumir temporalmente la atención de los 200.000 palestinos expulsados de los programas alimentarios del PMA, la falta generalizada de liquidez hace altamente improbable una cobertura suplementaria a corto plazo.