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Los salarios reales apenas han crecido un 2,76% en los últimos treinta años

Frente al discurso patronal de la ‘baja productividad’ como causa, los datos muestran que la productividad del trabajo ha crecido un 17% desde el año 2000 y la del capital ha caído un 24%.

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Yolanda Díaz (SUMAR-Trabajo) junto a Antonio Garamendi (CEOE) y Unai Sordo (CCOO). Foto: elnacional.cat
Yolanda Díaz (SUMAR-Trabajo) junto a Antonio Garamendi (CEOE) y Unai Sordo (CCOO). Foto: elnacional.cat

Los salarios en términos reales en el Estado español han registrado un crecimiento de tan solo el 2,76% a lo largo de las últimas tres décadas, según revelan los últimos datos analizados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) correspondientes al periodo comprendido entre 1994 y 2024. El poder adquisitivo de los trabajadores ha pasado de una media de 32.157 euros anuales en 1994, expresados con el valor monetario de 2024, a 33.044 euros al cierre del pasado ejercicio. Esta evolución coloca al Estado español en el cuarto peor lugar entre los 38 países que integran el organismo, situándose once veces por debajo del crecimiento medio de la OCDE, que alcanzó el 30,8% en el mismo ciclo. Únicamente México, Japón e Italia han registrado trayectorias inferiores, con caídas del 7,2% y del 0,9% en los dos primeros casos, y una leve subida del 0,5% en el último.

El desempeño español dista de la evolución experimentada por las principales economías de la Unión Europea en estas tres décadas, donde Alemania anotó una subida del 24,1% y Francia del 28,4%. Asimismo, países del sur de Europa como Portugal y Grecia superaron el 20% de incremento, mientras que las economías de Europa del Este registraron grandes avances, liderados por Lituania con un 290,3% y Letonia con un 245,2%. Al medir la evolución en dólares a paridad del poder de compra (PPP) para homogeneizar la comparación internacional, la OCDE señala que los salarios españoles solo superaron la media del organismo en los años noventa y durante el bienio posterior al estallido de la crisis financiera de 2008. En la actualidad, la remuneración real en el Estado español se sitúa un 11% por debajo de la media comunitaria e internacional, lo que representa una brecha de 6.583 dólares a PPP anuales por trabajador.

Respecto a la redistribución interna de estos ingresos, las investigaciones elaboradas por José Emilio Boscá y Javier Ferri, analistas de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), constatan marcadas diferencias según la escala salarial. Los economistas detallan que “en los dos años posteriores a la crisis financiera de 2008, en los que observamos un acusado aumento de los salarios reales medios, los salarios aumentaron de forma monótona a partir del tercer decil, siendo los trabajadores perceptores de los salarios más altos los que más vieron aumentar sus salarios”, mientras los deciles más bajos sufrieron retrocesos. Sin embargo, en el periodo comprendido entre 2009 y 2019 los sueldos cayeron en casi todos los tramos salvo en las rentas más bajas, una tendencia de empobrecimiento que se mantuvo tras la pandemia del COVID hasta 2023. Estos datos reflejan que las fases ‘expansivas’ no se han traducido en mejores ingresos laborales para la mayoría de los trabajadores.

La mentira de la productividad

Frente a los discursos patronales que atribuyen el estancamiento salarial al “bajo rendimiento de los trabajadores”, un reciente informe de la Fundación BBVA contradice esta narrativa al confirmar que la productividad del trabajo en el Estado español ha crecido un 17% desde el año 2000. Según el estudio de la entidad financiera, el verdadero cuello de botella de la economía no reside en la mano de obra, sino en el desplome de la productividad del capital, que ha caído un 24%, y en la pérdida de eficacia en la rentabilización conjunta de capital y trabajo, con un descenso del 7%. 

La investigación atribuye esta ineficiencia a “una regulación y una intervención pública inadecuadas en áreas clave de la economía” que han permitido al capital privado obtener rentabilidad sin necesidad de innovar ni asumir riesgos. Frente a la postura de la patronal contraria a la intervención estatal, el informe destaca que medidas recientes como el incremento del Salario Mínimo Interprofesional o el control horario están obligando a las empresas a invertir en proyectos más productivos, proceso respaldado por los fondos NextGeneration EU pero que exigiría una inversión europea estimada en 850.000 millones de euros anuales para financiar la “transición verde y digital”. 

Para revertir la tendencia, la Fundación BBVA propone reducir la rentabilidad del sector inmobiliario, evitar que el capital privado se beneficie de la privatización de servicios públicos, continuar la homologación de los estándares laborales con la Unión Europea y actuar sobre las empresas rezagadas en cada sector, cuya mejora de eficiencia podría elevar la productividad agregada de la economía española en un 4,9%.